La planta de Stellantis Windsor Assembly, ubicada en Canadá y encargada de ensamblar las minivans Chrysler Pacifica y Voyager, así como el Dodge Charger Daytona, estará fuera de servicio durante dos semanas. De manera similar, la planta de Stellantis Toluca Assembly en México, donde se fabrican los modelos Jeep Compass y Jeep Wagoneer S, cesará sus operaciones durante todo abril. La compañía anunció estas medidas en medio de la incertidumbre generada por un nuevo arancel de importación.
Este jueves entró en vigor un arancel del 25 % sobre los automóviles importados a Estados Unidos, una tasa significativamente mayor que el 2.5 % que había sido el estándar hasta ahora. Los fabricantes de automóviles están evaluando cómo responder a este nuevo escenario económico, que afecta directamente a la industria y sus trabajadores.
No obstante, las empresas que importan vehículos desde Canadá o México tienen la opción de deducir el valor de las piezas estadounidenses del arancel del 25 %, lo que podría mitigar el impacto en ciertos casos.
Los impactos de los aranceles de Trump
En una carta enviada a los empleados el jueves por la mañana, Antonio Filosa, director de operaciones de Stellantis para América, afirmó que la empresa sigue analizando las repercusiones de estos aranceles en sus operaciones a mediano y largo plazo. Sin embargo, Stellantis ya ha tomado medidas inmediatas, como la interrupción temporal de la producción en algunas de sus plantas en Canadá y México.
Filosa también destacó que estas decisiones afectarán a empleados en diversas plantas de estampación y trenes motrices en Estados Unidos que dependen de las operaciones de montaje en los otros países. Esto ha generado una fuerte reacción dentro del sector laboral, especialmente por parte del sindicato United Auto Workers (UAW). Su presidente, Shawn Fain, criticó duramente la decisión de Stellantis, calificándola como innecesaria y perjudicial para los trabajadores. Según Fain, la empresa está “jugando con la vida de los trabajadores”, en lugar de buscar alternativas para minimizar el impacto de los aranceles.
Mientras tanto, la Casa Blanca ha evitado hacer comentarios sobre la situación, dejando en incertidumbre la postura del gobierno ante los recortes temporales de empleo en Stellantis. A medida que la industria automotriz busca adaptarse a este nuevo panorama comercial, las medidas adoptadas por fabricantes como Stellantis serán clave para determinar el impacto real de los aranceles en la producción y el empleo en la región.