La Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA) anunció un posible estallamiento a huelga en Aeroméxico a partir del primer minuto del 1 de junio, tras el rechazo a la propuesta de aumento salarial presentada por la aerolínea. Esta medida forma parte del proceso de revisión contractual anual y responde al descontento de los sobrecargos ante lo que consideran una oferta insuficiente frente al encarecimiento del costo de vida.
La propuesta de Aeroméxico consistía en un incremento de 2.9% para el Contrato A y de 3.25% para el Contrato B. Sin embargo, fue rechazada la semana pasada con 136 votos en contra por parte del gremio, al considerar que dichos porcentajes están por debajo de la inflación actual. “La lucha de los sobrecargos va más allá de lograr un aumento. El objetivo es recuperar el poder adquisitivo perdido frente al alza en el costo de vida y el rezago en comparación con el salario mínimo”, expresó el sindicato en un comunicado.
De acuerdo con ASSA, alrededor del 60% de los aproximadamente 3,200 sobrecargos están contratados bajo el Contrato B y perciben apenas 1.8 salarios mínimos. Esta situación limita sus posibilidades de acceder a vivienda, créditos o incluso cubrir su seguro de vida sindical, elemento clave considerando los riesgos asociados a su labor.
Aeroméxico en la mira
Hasta ahora, el proceso de negociación ha incluido una reunión virtual con el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, dos mesas de trabajo con la empresa, dos audiencias de conciliación y cinco mesas ante la jueza Milene Montero, del Tribunal Laboral Federal de Asuntos Colectivos. Las conversaciones continúan esta misma tarde, con la esperanza de alcanzar un acuerdo antes de la fecha límite.
Este no es un episodio aislado. En septiembre de 2024, la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA) también amenazó con ir a huelga, aunque finalmente alcanzó un acuerdo con Aeroméxico que incluyó un aumento salarial superior al 20%, evitando el paro previsto para el 8 de octubre.
El desenlace de las negociaciones actuales podría tener implicaciones significativas no solo para la plantilla de sobrecargos, sino también para las operaciones de la aerolínea y sus usuarios, en caso de no alcanzarse un acuerdo a tiempo.


