El fin de semana se dio a conocer que Estados Unidos atacó instalaciones nucleares de Irán, con lo que se unía formalmente al conflicto geopolítico en la región, el mismo domingo los futuros de índices accionarios abrieron con caídas superiores al 1.0% y el petróleo se disparó hasta los 75 dólares por barril. Incluso, la paridad USD/MXN rebasó los 19.30 en operaciones de Asia. Todo anticipaba que el lunes los mercados financieros abrirían con fuertes caídas. Pero sorprendentemente el mercado accionario abrió al alza y el S&P acumuló una ganancia cercan al 1.0%.
Lo que llama la atención es que los mercados se mantienen cercanos a máximos, después de las fuertes caídas que se presentaron entre febrero y abril, no se ha vuelto a presentar otro ajuste significativo, a pesar de todos los factores de riesgo que siguen presentes. Parecería que los inversionistas han decidió dejar pasar cualquier situación de nerviosismo considerando que será pasajera. Es una realidad que en las últimas horas se ha generado optimismo por la supuesta tregua entre Irán e Israel, pero en ningún momento vimos el efecto negativo del conflicto geopolítico en los mercados financieros.
Un ejemplo muy claro del optimismo es que el fear and greed index publicado por CNN Business ha estado en la zona de “greed” desde inicios de mayo, por su parte el índice de volatilidad VIX presenta lateralidad desde mayo con un rango entre 17 y 22 unidades (prácticamente en mínimos del año).
Vale la pena analizar otros momentos de tensiones geopolíticas para determinar si es normal que los mercados se mantengan tan optimistas. La referencia más inmediata la tenemos con el conflicto entre Rusia y Ucrania que inicio el 24 de febrero de 2022, en aquel entonces el S&P comenzó un movimiento bajista que duró hasta octubre con una contracción de 18%.
La guerra en Afganistán inició formalmente el 7 de octubre de 2001 cuando Estados Unidos intervino en dicho país; en aquel entonces también se generó un movimiento a la baja que duró hasta septiembre de 2002 con lo que el S&P acumuló una pérdida de 27%, si bien el inicio de este conflicto coincidió con la crisis punto com, el conflicto geopolítico también incidió en el nerviosismo.
Otra intervención tuvo lugar en Irak, la cual inició el 20 de marzo de 2003, en este caso el mercado no ajustó debido a que se encontraba en proceso de recuperación justo después de la crisis punto com. De aquí tenemos que remontarnos hasta el 2 de agosto de 1990 cuando inició la guerra del golfo, el S&P cayó 13.5% hasta octubre de dicho año.
Otros episodios de conflicto en los que participó Estados Unidos son la guerra de Vietnam que inicio el 1 de noviembre de 1955 con el S&P cayendo 12.1% hasta diciembre de 1957. Finalmente, tenemos el momento en que Estados Unidos entró oficialmente a la segunda guerra mundial con el ataque a Pearl Harbor por parte de Japón el 7 de diciembre de 1941; en aquella ocasión inició un periodo bajista por lo que el S&P perdió 15.7% hasta abril de 1942.
Todos los ejemplos anteriores nos sirven para reflejar que los inicios de conflictos bélicos si tienen un impacto negativo en los mercados financieros (aunque sean de corto plazo), y es que se genera nerviosismo respecto a disrupciones en cadenas de suministro de bienes y principalmente de commodities. La guerra entre Rusia y Ucrania fue un ejemplo claro en el que los precios del petróleo subieron considerablemente, generando choques inflacionarios en diversos países.
Algo similar estaría sucediendo si el conflicto entre Irán e Israel daña instalaciones energéticas, o si Irán decide cerrar el estrecho de Ormuz y es que es el único mecanismo para transportar petróleo desde el golfo Pérsico. Se estima que alrededor del 20% de la producción de petróleo global pasa por esta zona. Es evidente que, una situación así provocaría un choque en los mercados financieros, sobre todo porque disrupciones en la región provocarían un repunte considerable en los precios del petróleo, lo que generaría choques inflacionarios en un momento en que diversos bancos centrales siguen luchando con el control de la inflación.
Por lo que se percibe en los mercados, esta situación tiene una baja probabilidad de ocurrencia y los inversionistas están considerando que el conflicto entre Irán e Israel se solucionará pronto. Esperemos que este escenario base se concrete, porque de lo contrario ahora si veríamos una reacción significativa en unos mercados financieros que hasta el momento han dejado pasar de lado estos factores de riesgo.


