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Trump avanza con su polémico plan fiscal con recortes masivos e impuestos a remesas

El ambicioso proyecto fiscal de Donald Trump, apodado por él mismo como el “gran y hermoso plan”, dio un paso crucial al ser aprobado en el Senado por una votación de 51 contra 50
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El ambicioso proyecto fiscal de Donald Trump, apodado por él mismo como el “gran y hermoso plan”, dio un paso crucial al ser aprobado en el Senado por una votación de 51 contra 50, con el desempate del vicepresidente J.D. Vance. La iniciativa, que contempla recortes fiscales y de gasto por 3.3 billones de dólares, fue impulsada por una intensa campaña republicana para consolidar una victoria política del presidente.

El paquete, que ahora será debatido en la Cámara de Representantes, combina 4.5 billones en reducciones de impuestos con recortes al gasto público por 1.2 billones. Incluye exenciones para propinas, préstamos de autos y horas extras, y amplía beneficios fiscales a adultos mayores y padres. Sin embargo, estos alivios se financian con drásticos recortes al sector de energías limpias, lo que ha tensado la relación entre Trump y Elon Musk. Tesla sería una de las principales afectadas por la eliminación del crédito fiscal para vehículos eléctricos.

Otro elemento controversial del plan es la creación de un impuesto a las remesas enviadas desde Estados Unidos al extranjero, medida que afecta directamente a millones de migrantes mexicanos. En respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno reembolsará esa tarifa a los connacionales afectados.

A pesar del optimismo de la Casa Blanca, el proyecto enfrenta resistencias. En el Senado, un republicano de Nueva York se opuso por considerar insuficiente el aumento temporal de la deducción fiscal estatal y local, de 10,000 a 40.000 dólares. En la Cámara Baja, el panorama es incierto: los conservadores exigen mayores recortes al gasto, mientras que los moderados critican los impactos sobre Medicaid, la red de seguridad social y los pagos hospitalarios.

La posibilidad de que la ley sufra modificaciones en la Cámara complicaría los planes de Trump de firmarla antes del 4 de julio, y podría obligar al Senado a revisar el proyecto.

En paralelo, crecen las advertencias sobre su impacto económico. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, subrayó que la trayectoria fiscal del país “no es sostenible” y que los recortes podrían agravar la deuda. Según Pew Research, solo 29% de los estadounidenses respalda la propuesta, frente a un 49% que la rechaza.

Con implicaciones fiscales, sociales y políticas, el plan fiscal de Trump podría redefinir el rumbo económico de Estados Unidos y el equilibrio interno del Partido Republicano.