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Foto: Cortesía.

Banxico y la falta de claridad

El argumento de Banxico sobre el tipo de cambio como factor para decidir recortar la tasa de referencia no parece tan valido y hasta parece peligroso utilizarlo.
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La semana pasada se publicaron las minutas de la última reunión de Banco de México en la que se decidió recortar la tasa de referencia en 50 puntos base para ubicarla en 8.0%. Hay que recordar que esta decisión estuvo en línea con lo que estimaba el consenso de analistas. Al revisar el documento, hay aspectos que llaman la atención sobre la decisión.

  • Efectos de tipo de cambio. La mayoría de las miembros de la junta de gobierno apuntan al fortalecimiento del peso mexicano como uno de los factores que limitarían el crecimiento de la inflación, lo que apoyó la decisión del recorte de 50pb.

Me parece un argumento débil utilizar al tipo de cambio sobre la formación de los precios. En la actualización del documento “Evolución del traspaso del tipo de cambio a la inflación” que publica el mismo Banco de México se puede leer que: “los logros estructurales sobre el control de la inflación que se han alcanzado en las últimas dos décadas han contribuido de manera importante a una disminución en el traspaso de la depreciación del tipo de cambio a la inflación”.

Lo anterior quiere decir que la adopción de los regímenes actuales del banco central y del tipo de cambio han provocado una menor incidencia entre la evolución del tipo de cambio y la inflación. Un ejemplo de esto se observa en la reciente depreciación significativa del peso mexicano que va de inicios de abril de 2024 hasta inicios de 2025 pasando de 16.30 hasta niveles de alrededor de 20.5; es decir una depreciación de 25%. En dicho periodo se presentó una desaceleración constante en la inflación pasando de 4.88% hasta 3.59%, es cierto que el traspaso del tipo de cambio a la inflación se da de manera rezagada, pero por lo menos en dicho periodo no se ha visto reflejada la depreciación del MXN.

Otras consideraciones que se reflejan en el documento mencionado es que, el traspaso del tipo de cambio a la inflación es más alto cuando la economía se encuentra por arriba de su potencial, lo que no corresponde a la situación actual. También que el efecto de traspaso se genera principalmente cuando se deprecia el MXN y no tanto cuando éste se aprecia.

En pocas palabras, el argumento de tipo de cambio como factor para decidir recortar la tasa de referencia no parece tan valido y hasta parece peligroso utilizarlo. El peso mexicano se ha fortalecido principalmente por un debilitamiento generalizado del USD y por el diferencial de tasas, aspectos que pueden cambiar rápidamente.

  • Divergencias entre la expectativa inflacionaria de corto y largo plazo. La mayoría de los miembros consideran que la convergencia hacía el objetivo se alcanzará a inicios de 2026 y esa expectativa se ha mantenido estable en los últimos meses.

Lo que hay que destacar en este sentido es que la convergencia anteriormente se estimaba para este 2025, pero la estimación se extiende. Si bien las expectativas inflacionarias de largo plazo se han mantenido relativamente estables, llama la atención que se revisan al alza las estimados para los siguientes trimestres y hasta el inicio de 2026. De hecho, uno de los miembros, que parece no coincidir con la postura de los demás, resalta que es poco probable alcanzar la convergencia en el horizonte de pronóstico y que esa convergencia será una tarea complicada. Este miembro apunta a que se debe observar que la inflación retome su tendencia a la baja antes de reducir la tasa objetivo para que se mande un mensaje firme del apego al mandato prioritario.

Coincido totalmente con lo mencionado y es que existen contradicciones por parte de Banco de México, ¿por qué se recorta la tasa de referencia en 50pb., si las expectativas inflacionarias se revisan al alza para los siguientes trimestres?

 El voto disidente en la última reunión manda un mensaje importante: “Con esta decisión se manda un mensaje de complacencia en detrimento de nuestro compromiso con el objetivo inflacionario y nos resta credibilidad…”

Hay muchos otros factores que se pueden analizar de la minuta de Banco de México, pero nos llevaría muchas páginas. Los dos puntos mencionados anteriormente reflejan una postura flexible por parte de algunos miembros, en momentos en que la inflación repuntó por encima del objetivo. Se puede argumentar que esa aceleración corresponde a efectos transitorios, pero ha quedado muy claro que en política monetaria es erróneo considerar algunos efectos como “transitorios”.

Lo que si queda claro del comunicado es que para la próxima reunión a celebrarse el 7 de agosto se tendrá un recorte en la tasa de referencia de 25 puntos base. Esto se debe más a un efecto tendencial y al alineamiento de Banco de México con las expectativas del consenso de analistas.