El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este viernes la GENIUS Act, una legislación que establece el primer marco regulatorio federal para las stablecoins, criptomonedas vinculadas al valor del dólar. La medida representa un punto de inflexión para el sector cripto, que busca consolidarse como parte del sistema financiero tradicional.
La iniciativa fue aprobada por la Cámara de Representantes con 308 votos a favor y 122 en contra, con el respaldo de la mayoría republicana y cerca de la mitad de los legisladores demócratas. “Esta firma es una validación masiva del espíritu pionero de la industria cripto”, afirmó Trump, rodeado de ejecutivos del sector durante la ceremonia de promulgación.
Las stablecoins están diseñadas para mantener un valor estable —generalmente uno a uno con el dólar estadounidense— y se utilizan para mover fondos entre criptomonedas de forma rápida. Con esta legislación, se establece que deberán estar respaldadas por activos líquidos, como efectivo o bonos del Tesoro a corto plazo, y sus emisores deberán reportar mensualmente la composición de sus reservas.
El mercado de stablecoins, actualmente valuado en más de 260 mil millones de dólares, podría superar los 2 billones para 2028, según estimaciones del banco Standard Chartered. El nuevo marco regulatorio busca dar certeza a consumidores, bancos y comercios, y convertir a estas monedas en una herramienta común para transferencias seguras e instantáneas.
La firma de Trump y un posible conflicto de interés
La ley también podría impactar el mercado de deuda pública estadounidense, ya que los emisores requerirán bonos del Tesoro (T-bills) para respaldar sus activos. Analistas de JPMorgan advirtieron que esta demanda creciente podría aumentar la volatilidad en ese segmento del mercado.
El respaldo del sector cripto al presidente ha sido significativo: según la Comisión Federal Electoral, la industria invirtió más de 245 millones de dólares en las elecciones de 2024, apoyando a candidatos pro-cripto, incluido Trump. Durante su campaña, el mandatario prometió hacer de EE.UU. “la capital cripto del planeta”.
Sin embargo, la legislación no ha estado exenta de polémica. Críticos señalan la falta de restricciones a gigantes tecnológicos, la débil protección contra el lavado de dinero y la escasa regulación sobre emisores extranjeros. Además, el involucramiento personal de Trump en proyectos cripto, como el lanzamiento de su moneda $TRUMP y la creación de una reserva estratégica de bitcoin, ha generado preocupaciones éticas entre legisladores demócratas.
A pesar de ello, la Casa Blanca ha negado conflictos de interés, asegurando que los activos del presidente están bajo fideicomisos familiares.


