La reciente decisión del gobierno del presidente Donald Trump de imponer una cuota compensatoria antidumping de 17.09% a las exportaciones de tomate mexicano amenaza con generar un impacto significativo en el comercio agroalimentario de Norteamérica. Esta medida, que contradice los principios del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), podría desestabilizar la cadena binacional de suministro y restar competitividad a la región.
Productores y exportadores mexicanos advierten que el nuevo arancel pone en riesgo un valor estimado de 8,300 millones de dólares anuales en la cadena de distribución del tomate hacia Estados Unidos. También podría afectar cerca de 3 millones de empleos relacionados con la producción, cosecha, transporte y comercialización del producto, así como encarecer los precios para el consumidor final en territorio estadounidense.
Sebastián Kontarovsky, cofundador y COO de la firma tecnológica-financiera MUNDI, advirtió que la decisión “impactaría directamente a las y los productores, especialmente a pequeñas y medianas empresas mexicanas, además de dañar la estabilidad del comercio agroalimentario entre ambos países”.
México es líder mundial en exportaciones de tomate desde 2016, contribuyendo en 2024 con el 26.3% del valor global. Solo el año pasado, el país exportó más de 2 millones de toneladas de tomate fresco —99.8% hacia Estados Unidos— por un valor superior a los 3,161 millones de dólares, lo que representó un aumento del 10% respecto a 2023.
La nueva cuota surge tras la terminación del Acuerdo de Suspensión del Tomate de 1996, que por casi tres décadas limitó la imposición de aranceles. Productores como Rising Farms, en Querétaro, ya enfrentan ajustes. Su fundador, Pablo Ricaud, afirmó que el arancel obliga a replantear logística, renegociar contratos y buscar financiamiento ágil para sostener operaciones y empleos.
Sinaloa, principal productor de tomate en México, junto con Sonora, Baja California Sur y Michoacán, genera cerca de 400,000 empleos directos y hasta 2 millones de indirectos. Sin embargo, se prevé una reducción del 5% en el volumen de siembra ante la presión arancelaria.
El gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Agricultura y la Secretaría de Economía, prepara un plan de apoyo para mitigar las afectaciones económicas y fortalecer la competitividad del sector exportador.


