El jueves de esta semana tendrá lugar el anuncio de política monetaria por parte de Banco de México. El escenario base que plantea el consenso de analistas es que se tendrá un recorte de 25 puntos base para ubicar la tasa de referencia en 7.75%, siendo el menor nivel desde 2022. Como nos tiene acostumbrados Banco de México, es poco probable que se presente alguna sorpresa y que la decisión se alineará a las expectativas del mercado, incluso si la inflación (la cual se publicará el mismo jueves más temprano), supera el estimado, dudo que tenga incidencia en la decisión que seguramente ya tienen planteada los miembros de la junta de gobierno.
El mercado ya tiene descontado un recorte adicional y lo vemos en el comportamiento de las tasas de mercado, en julio se perforó el nivel de 8.0% en los CETES a 28 días y actualmente se ubica alrededor de 7.5%, lo que representa un mínimo desde mediados de 2022. Por su parte, el bono a 10 años actualmente presenta una tasa alrededor de 9.2%, muy cercano a los mínimos de los últimos tres años. Todo lo anterior ya es pasado, pero lo realmente interesante es determinar lo que viene para lo que resta del año.
La última encuesta de Banco de México al sector privado arroja que la mediana apunta a una tasa de 7.5% al cierre de año; esto implicaría un recorte adicional al que se presentará esta semana. Esto ubicaría la tasa en la parte alta del estimado para la tasa de interés neutral; es decir, seguiríamos estando en un terreno no tan restrictivo, pero todavía muy lejos de una zona flexible. Esto parece prudente tomando en cuenta que las preocupaciones inflacionarias se mantienen, si bien en la primera quincena de julio la inflación se desaceleró al 3.55%, preocupa que la inflación subyacente se mantiene por encima del rango objetivo, incluso las mercancías repuntaron por encima del 4.0%, situación que no sucedía desde marzo 2024.
Como se ha mencionado, es poco probable que se presente alguna sorpresa, por lo que la atención se centrará en la postura del voto disidente y si considera que ya es momento de poner una pausa en los recortes de la tasa de referencia, adicional a esto será importante observar si alguien apoya las preocupaciones del gobernador Heath y se une a la postura hawkish. Otro aspecto en el que poner atención es la actualización de las expectativas inflacionarias ya que, en las últimas reuniones las expectativas de corto plazo se han revisado al alza de manera consecutiva. Esto último ha provocado contradicción ya que se mantiene una postura de flexibilización monetaria, pero aumentando las expectativas de formación de precios.
Lo más importante es que los integrantes de la junta de gobierno de Banco de México generen mayor certidumbre para los agentes económicos, no tanto en el sentido de la dirección que tomará la inflación y las tasas de interés (porque esto depende de muchos factores tanto internos como externos), pero si en cuanto a que los miembros están totalmente enfocados en mantener firme el mandato único. Las contradicciones en los comunicados de la junta han provocado incluso que se generen rumores respecto a una posible reforma para cambiar el mandato de la institución; esto simplemente es un rumor, pero banco de México debe trabajar para que el comunicado sea coherente y evitar inyectar ruido en una institución en la que se confía totalmente por su autonomía.


