El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la extensión de la prórroga arancelaria con China por 90 días adicionales, evitando así el incremento de tarifas a tasas de tres dígitos entre las dos mayores economías del mundo. La decisión, confirmada por la cadena CNBC citando a un funcionario de la Casa Blanca, se produce justo cuando la primera prórroga, también de 90 días, vencía este martes, en medio de la expectación de los mercados.
A mediados de abril de 2025, los aranceles promedio entre ambos países alcanzaban niveles históricos: 164% en Estados Unidos y 146% en China, sin considerar exenciones. Sin embargo, a mediados de mayo, como parte de las negociaciones, las partes acordaron reducirlos a 10% durante 90 días, lo que bajó los promedios a 49% y 31%, respectivamente. En el caso de Washington, la mayoría de las medidas contra Pekín son acumulativas, lo que ha incrementado la presión comercial.
Las conversaciones abarcan temas estratégicos, como el dominio chino en tierras raras, las tarifas estadounidenses vinculadas al tráfico de fentanilo, las represalias de Pekín, la seguridad nacional y las compras chinas de petróleo ruso e iraní sancionado. Además, se suman negociaciones con grandes tecnológicas: Nvidia y Advanced Micro Devices acordaron licencias de exportación, a cambio de pagar el 15% de sus ingresos por ventas de chips de inteligencia artificial a clientes chinos.
El comercio bilateral atraviesa una etapa de contracción. Según el Departamento de Comercio, las exportaciones chinas a Estados Unidos cayeron en junio a 18,949 millones de dólares, el nivel más bajo para ese mes en 21 años. No obstante, en abril, China reportó un aumento interanual de 8.1% en sus exportaciones, desafiando los pronósticos que anticipaban un fuerte impacto por la guerra comercial.
En 2024, China fue el cuarto mayor socio comercial de bienes de Estados Unidos, con un intercambio total de 582,500 millones de dólares. También ocupó el cuarto lugar como mercado de exportación y el tercero como fuente de importaciones, generando un déficit comercial de 295,400 millones de dólares para Washington.
La medida de Trump se suma a la prórroga arancelaria de 90 días otorgada a México el 31 de julio. Sin embargo, si las conversaciones con Pekín concluyen antes que las de México, este último país podría quedar en desventaja al desconocer los términos acordados entre las dos potencias.


