Los automóviles y productos farmacéuticos europeos enfrentarán un arancel del 15% al ingresar a Estados Unidos, tras el acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y la administración de Donald Trump a finales de julio, según confirmaron ambas partes en un comunicado conjunto publicado este jueves.
La medida marca un cambio sustancial en la relación comercial bilateral, ya que la tasa vigente antes del regreso de Trump al poder rondaba el 4.8%. Si bien la nueva cifra representa un incremento importante, es menor al 25% o incluso más que el mandatario republicano había amenazado con imponer en caso de no alcanzarse un consenso.
El comisario europeo Maros Sefcovic explicó que las conversaciones se centraron en proteger los sectores estratégicos y destacó que, a pesar de la presión de países como Francia e Italia, el acuerdo no logró incluir una reducción arancelaria para vinos y licores. “Desafortunadamente, no pudimos incluir este sector en las reducciones”, declaró durante una conferencia de prensa, aunque subrayó que “estas puertas no están cerradas para siempre”.
Respecto al calendario de aplicación, Sefcovic señaló que los aranceles del 15% a los automóviles reemplazarán al 27.5% actual y que confía en que se apliquen de forma retroactiva al 1 de agosto, tras recibir garantías de la parte estadounidense. El texto conjunto precisa que la entrada en vigor estará vinculada a la presentación de un proyecto legislativo en la UE para reducir sus propios aranceles, un proceso que Bruselas planea iniciar “lo antes posible”.
En un mensaje difundido en la red X, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró el entendimiento al destacar que el acuerdo brinda “previsibilidad para nuestras empresas y consumidores”, al tiempo que evita un choque comercial mayor.
Además del capítulo arancelario, la Unión Europea asumió compromisos de inversión que refuerzan la dimensión estratégica del pacto. Bruselas destinará 750,000 millones de dólares a proyectos energéticos y otros 600,000 millones a inversiones adicionales en Estados Unidos, lo que refleja la voluntad de ambas partes de profundizar sus lazos económicos en un contexto de creciente competencia global.
Con este acuerdo, Washington y Bruselas buscan estabilizar una relación que en los últimos años se había visto marcada por tensiones comerciales, al tiempo que envían un mensaje de cooperación frente a los desafíos de la economía mundial.


