Washington, 25 de agosto de 2025 (Reuters). — El asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, señaló que el Gobierno federal de Estados Unidos podría tomar participaciones en empresas de otras industrias, además de las compañías de semiconductores, en el marco de su estrategia para reforzar sectores considerados críticos para la seguridad nacional y la competitividad global.
En una entrevista con CNBC, Hassett, quien dirige el Consejo Económico Nacional (NEC), explicó que los recursos de la Ley CHIPS —aprobada en 2022 para impulsar la fabricación de semiconductores en el país— están fluyendo conforme a lo previsto. Este programa ha permitido al Gobierno comprometer capital con grandes fabricantes de chips, como parte de un esfuerzo por reducir la dependencia de la producción asiática y fortalecer la cadena de suministro.
El asesor citó como ejemplo el acuerdo con Intel, que ha recibido respaldo financiero federal para expandir su capacidad de producción dentro del territorio estadounidense. “El dinero de la Ley CHIPS está saliendo según lo planeado”, afirmó Hassett.
Posible expansión hacia otros sectores
Si bien no ofreció detalles específicos sobre qué industrias podrían ser consideradas para nuevas participaciones, Hassett indicó que la administración mantiene una visión amplia sobre sectores estratégicos que requieren inversión público-privada para garantizar resiliencia y liderazgo frente a competidores globales como China.
Analistas señalan que industrias como la inteligencia artificial, energías limpias, biotecnología y manufactura avanzada podrían estar en la mira de la Casa Blanca, dado su peso en la innovación y el desarrollo económico de la próxima década.
Contexto de política industrial
La declaración de Hassett se enmarca en una tendencia de mayor intervención gubernamental en la economía estadounidense, marcada por programas de subsidios, créditos fiscales y apoyo directo a sectores clave. La Ley CHIPS y Ciencia, junto con la Ley de Reducción de la Inflación y la Ley de Infraestructura, representan un giro hacia una política industrial más activa, tras décadas de énfasis en el libre mercado.
El Gobierno ha defendido estas medidas como necesarias para reducir vulnerabilidades expuestas por la pandemia y la creciente rivalidad tecnológica con China, especialmente en áreas donde la autosuficiencia es vista como prioritaria para la seguridad nacional.
Reacciones e impacto
Los comentarios de Hassett podrían generar debate en el Congreso y en los mercados, ya que una mayor participación del Estado en empresas privadas plantea interrogantes sobre los límites de la intervención gubernamental. Mientras algunos sectores empresariales ven en esta estrategia un impulso clave para la competitividad, otros alertan de posibles distorsiones en el mercado.
Por ahora, la Casa Blanca mantiene su atención en consolidar los resultados de la Ley CHIPS, pero la posibilidad de extender este enfoque a otros sectores sugiere un cambio estructural en la política económica estadounidense de cara al futuro.


