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España sufre la peor temporada de incendios en más de 30 años

España vive su peor temporada de incendios desde 1994 con más de 400,000 hectáreas quemadas, cinco veces la media histórica. Ourense es el epicentro y Portugal también enfrenta daños récord.
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28 de agosto de 2025 (Reuters). — España atraviesa la peor temporada de incendios forestales desde 1994, con más de 400.000 hectáreas calcinadas en lo que va del año, según datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS).

Hasta este jueves, el organismo reportó 402.903 hectáreas quemadas, cifra que supera todos los registros anuales desde 1994, cuando se perdieron 437.602 hectáreas. Aquél año fue también el más mortífero, con 31 fallecidos y 204 heridos, solo superado en superficie arrasada por 1985 (483.843 hectáreas).

Galicia, epicentro de la catástrofe

Los incendios más graves se concentran en el noroeste del país, especialmente en Ourense, donde se han producido cinco de los diez mayores incendios registrados en España, todos ocurridos este mes de agosto.

El área total afectada en 2025 es cinco veces superior al promedio de 79.570 hectáreas registrado entre 2006 y 2024.

Ola de calor sin precedentes

Los siniestros se produjeron tras una ola de calor de 16 días con temperaturas de hasta 45 °C, inéditas para esta época del año, según la Agencia Estatal de Meteorología. El episodio terminó el pasado lunes, con un alivio relativo gracias al descenso de temperaturas, el aumento de la humedad y lluvias en algunas regiones.

En Castilla y León, por ejemplo, las condiciones meteorológicas han favorecido los trabajos de extinción, informó el presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco.

Portugal también bajo fuego

El país vecino también ha sufrido una temporada devastadora: 261.863 hectáreas quemadas en lo que va de año, casi el triple de su promedio histórico reciente. Se trata del peor escenario desde los incendios de 2017, cuando las llamas arrasaron 563.530 hectáreas y provocaron 114 muertes.

Perspectivas

Aunque el descenso de temperaturas ofrece una tregua, los expertos advierten que la magnitud de esta temporada refleja la creciente vulnerabilidad de la península ibérica al cambio climático, con veranos cada vez más largos, secos y extremos.