Como administradores de carteras siempre estamos en la búsqueda de herramientas que nos permitan aumentar la probabilidad de éxito y uno de los indicadores financieros que seguimos de manera constante es el comportamiento del tipo de cambio, principalmente por dos situaciones: 1) el comportamiento del tipo de cambio refleja la entrada de divisas al país, lo que se traduce en la confianza que tienen los inversionistas internacionales; 2) muchas de las emisoras que están listadas en México presentan una incidencia directa en sus resultados financieros por las variaciones del tipo de cambio. Ambos factores contribuyen a que el comportamiento del peso mexicano influya en el comportamiento de las acciones mexicanas; o por lo menos es lo que se cree.
De manera intuitiva se puede afirmar lo anterior y es que, cuando el MXN se deprecia, por lo regular la bolsa mexicana en su conjunto cae. Uno de los episodios más recientes que ejemplifican lo anterior es el periodo que va desde finales de mayo de 2024 hasta inicios de enero de 2025. En dicho periodo el MXN se depreció alrededor de 25%. En el mismo periodo índice de precios y cotizaciones acumuló una pérdida de 15.8%. Las direcciones son similares, aunque en diferente magnitud. Todos sabemos que en dicho periodo se presentaron eventos políticos que minaron la confianza de los inversionistas.
Pero a partir de 2025 se ha presentado un cambio en el ánimo de los inversionistas respecto a activos mexicanos, el MXN ha pasado de niveles alrededor de 20.50 a inicios de año, hasta 18.30 en que nos encontramos actualmente, esto representa una ganancia de poco más del 10% para la moneda mexicana. Por su parte, el IPC ya acumula una ganancia superior al 25% y ha comenzado a registrar nuevos máximos históricos de manera consecutiva.
Las cifras confirman lo mencionado; el coeficiente de correlación mide la relación que existe entre dos variables, una correlación positiva quiere decir que las variables se mueven en la misma dirección, mientras que una correlación negativa apunta a que las variables se mueven en dirección contraria. Por otro lado, entre más alto sea el coeficiente de correlación, implica que el grado de relación entre ambas variables es mayor. Al considerar datos diarios de los últimos cinco años, tenemos un coeficiente de correlación de 32%, lo que implica que el MXN y el IPC por lo regular se mueven en la misma dirección; lo que es interesante es que la correlación entre ambas variables aumenta considerablemente en periodos de estrés financiero.
Si aplicamos una correlación móvil de tres meses, tenemos que a mediados de 2023 el indicador subió por encima del 50% y en ese periodo el IPC perdió 12.7% y el MXN perdió 10%. Otro pico en la correlación se presentó a mediados de 2024 cuando rebasó el 60%; ya mencionamos el comportamiento de los activos en dicho periodo. Y el último pico en la correlación lo encontramos entre abril y mayo de este año cuando se superó nuevamente el 60% debido al ruido que generó el tema de aranceles en los mercados financieros. En este último episodio, el movimiento del IPC fue muy rápido y en cuestión de días se acumuló una pérdida de 7.0%, para posteriormente retomar el movimiento alcista.
Es claro que en los últimos meses los activos mexicanos han tenido muy buen desempeño a tal grado que la paridad USD/MXN alcanza mínimos que no se veían desde mediados del año pasado en alrededor de 18.30, mientras que el IPC se ha consolidado por encima de las 60,000 unidades. Justamente en estos últimos meses, la correlación entre el MXN y el IPC ha caído muy por debajo del promedio histórico de 32%, incluso alcanzando niveles inferiores al 10%. Esto se explica porque el movimiento alcista del IPC ha sido más acelerado que el movimiento de apreciación del peso mexicano. Pero también hay que destacar que la correlación positiva se mantiene.
Con base en los datos encontrados, podemos concluir que, en periodos de tensión o nerviosismo, el coeficiente de correlación entre el MXN y el IPC aumenta mientras que, en periodos de cierta complacencia, el indicador disminuye. Es evidente que el inversionista debe tomar en cuenta que lo mencionado en los párrafos anteriores no implica una guía de inversión, pues los mercados financieros son totalmente inciertos y no sigue reglas. Pero si es una herramienta que puede ayudar a determinar la confianza que se tiene sobre los activos mexicanos.


