Por Emmanuel Carrillo
El sector minero mexicano, pilar histórico de la economía nacional, atraviesa una transformación profunda. Tras un periodo de volatilidad global, la industria perfila una recuperación moderada para el cierre de 2025, impulsada por la demanda de metales clave para la transición energética y una reingeniería tecnológica.
Según estimaciones de la Cámara Minera de México (Camimex) y analistas financieros, se estima que la industria crezca un 2.8% anual al finalizar este año. Sin embargo, las perspectivas para 2026 apuntan a una aceleración condicionada a la modernización operativa y una relajación en la directiva gubernamental.
La visión experta: Un nuevo paradigma operativo
Para navegar este cambio de ciclo, Zulma Herrera, CEO de Mynotauro —firma mexicana líder en soluciones mineras—, advierte que el crecimiento hacia 2026 ya no dependerá únicamente de la extracción bruta, sino de la inteligencia operativa.
“La minería vive tiempos de alta demanda, pero el verdadero recurso estratégico hoy es la capacidad de liderar para convertir la incertidumbre en dirección y eficiencia tecnológica”, señala Herrera.

El futuro: Mynotauro y la hoja de ruta hacia la Minería 4.0
Bajo la dirección de Herrera, Mynotauro ha trazado una estrategia hacia 2026 que trasciende la proveeduría tradicional para centrarse en la integración tecnológica profunda. La firma proyecta consolidar su división de “soluciones inteligentes”, enfocada en digitalizar operaciones mediante el uso de Big Data y automatización.
El objetivo es transformar las minas convencionales en “minas inteligentes”, donde la conectividad y el monitoreo remoto no solo optimicen la extracción, sino que blinden la seguridad del personal, anticipándose a riesgos operativos antes de que ocurran.
En el frente de la sostenibilidad, Herrera posiciona a su empresa como un aliado estratégico para la gestión de recursos finitos.
Ante las nuevas regulaciones hídricas y ambientales, Mynotauro impulsa la adopción de sistemas de recirculación de agua y tecnologías de filtrado. Su visión es clara: la viabilidad del sector depende de transitar hacia una economía circular donde se minimicen los desechos y se reduzca la huella de carbono mediante la electrificación de maquinaria, alineando a las mineras mexicanas con los estándares internacionales ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza).
Rumbo a 2026, la minería en México se perfila como un sector resiliente. La clave del éxito dependerá de la capacidad del gobierno y la iniciativa privada para alinear la riqueza mineral del subsuelo con las necesidades de la manufactura avanzada y la energía verde que el mercado global exige.


