El entorno económico de 2025 representó un reto mayúsculo para las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) en México. La combinación de incertidumbre global, transición política interna y ajustes regulatorios configuró un escenario complejo que presionó su liquidez, ralentizó su acceso al crédito y limitó su capacidad de inversión. Ante este panorama, Aklara, marketplace de factoraje basado en subastas digitales, presentó un análisis sobre los cinco principales obstáculos financieros que enfrentaron estas unidades económicas a lo largo del año, así como dos previsiones para 2026.
El primer desafío fue el acceso limitado al financiamiento tradicional. Las elevadas tasas de interés y la cautela de la banca redujeron la disponibilidad de crédito, obligando a muchas PyMEs a operar con recursos propios. De acuerdo con la Asociación de Emprendedores de México, el 35% de los emprendedores tuvo dificultades para obtener financiamiento, mientras que datos de Banxico revelan que la aprobación crediticia continúa sin cubrir la demanda real. En este contexto, Aklara registró un aumento de hasta 20% en solicitudes de factoraje por parte de empresas con necesidades inmediatas de capital.
La incertidumbre política y regulatoria también marcó el ritmo económico. Las discusiones en torno a reformas estructurales, la renegociación de aspectos del T-MEC y la volatilidad del tipo de cambio influyeron en los pronósticos del Banco Mundial, que ajustó a la baja sus expectativas de crecimiento para México. Esta falta de claridad incidió directamente en la operación y expansión de las PyMEs.
Otro reto fue la presión sobre el capital de trabajo, derivada de ciclos de pago más largos por parte de clientes públicos y privados. Esto afectó el flujo de caja de empresas con alta dependencia de pocos compradores. Aklara reportó acercamientos frecuentes de compañías de sectores como Servicios, Alimentos y Bebidas, Agricultura, Logística y Energía, que buscaron factoraje para cubrir nómina y obligaciones operativas.
A ello se sumó el incremento de la carga fiscal, impulsado por el Paquete Económico 2026. Entre sus propuestas se incluyó una retención de 10.5% en ventas de plataformas digitales y ajustes al IEPS, medidas que impactarán a más de un millón de PyMEs que dependen del comercio electrónico.
Finalmente, la digitalización y la ciberseguridad continuaron representando costos elevados y riesgos crecientes para las empresas menos preparadas.
Hacia 2026, el escenario anticipa una recuperación moderada con un crecimiento de entre 1% y 1.4%. Para Alejandro Cortina, Co-CEO de Aklara, el factoraje financiero se consolidará como una herramienta clave para sortear la falta de acceso a crédito tradicional. Según Asofom, el 46.6% de las PyMEs ya utilizan esta alternativa y se esperan incrementos de hasta 30% en temporadas de alta demanda.


