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Crédito Unsplash

Innovación y educación, prioridades para la salud visual

 La falta de diagnóstico oportuno y educación en salud visual abren un espacio que empresas especializadas, instituciones y profesionales deben atender de forma coordinada.
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Por: Sergio Duplan, presidente de Alcon para las Américas

El ojo seco, una condición que impacta la calidad de vida de más de 1,400 millones de personas en el mundo, se ha vuelto un padecimiento silencioso de nuestros hábitos modernos.

En esta era donde estar frente a las pantallas se ha convertido más en una necesidad que un lujo y el ambiente en las grandes ciudades se encuentra mayormente contaminado, el cuidado de la salud visual también debe ser una prioridad. Lo que antes se asociaba con adultos mayores hoy afecta a jóvenes y profesionistas que pasan más de ocho horas frente a una pantalla.

En México, los datos son reveladores: más del 60 % de los jóvenes presenta molestias asociadas a esta enfermedad, aunado a los efectos de la contaminación, que resecan y alteran la humedad natural del ojo.  La falta de diagnóstico oportuno y educación en salud visual abren un espacio que empresas especializadas, instituciones y profesionales deben atender de forma coordinada.

En este contexto, el sector oftalmológico está evolucionando. La inversión en investigación y desarrollo, junto con la capacitación médica, se ha convertido en la ruta para responder al reto que representa la salud visual.

Un ejemplo de esta transformación es Alcon, compañía líder global con más de 75 años de experiencia, que recientemente inauguró en la Ciudad de México el Alcon Experience Center, un espacio diseñado para formar y actualizar a miles de profesionales de la salud visual cada año.

La compañía también lanzó una campaña inédita de concientización sobre el ojo seco, que busca que más personas identifiquen sus síntomas y acudan con el especialista. Esta estrategia no sólo promueve la prevención, sino que también marca un precedente sobre cómo la industria puede comunicar ciencia de manera accesible y empática.

Más allá de los logros individuales, este tipo de esfuerzos reflejan una tendencia: la salud visual ya no se limita a la corrección óptica, sino que se posiciona como un componente esencial del bienestar integral. El reto para México está en integrar tecnología, educación y atención médica para anticiparse a los problemas y no sólo corregirlos.