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Foto: Adobe Stock.

¿Qué nos depara 2026?

La postura de cara al 2026 es optimista con cierta similitud respecto a 2025, pero no hay que olvidar que los mercados financieros conviven constantemente con la incertidumbre.
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Entramos en la recta final del año por lo que tenemos que empezamos a generar las expectativas para 2026 y no es que esperemos que la situación cambie considerablemente, pero hay eventos que pudieran inyectar volatilidad a los mercados financieros.

En primer lugar, hay que mencionar los factores que impulsarían a los mercados.

  • Los crecimientos en las ganancias de las empresas se mantienen. 2025 registró crecimientos constantes en las ganancias de las empresas que conforman la muestra del S&P 500 y se estima que los crecimientos se mantengan con buen ritmo para el siguiente año en el orden del 15% anual. Parte del impulso esta ligado a las inversiones en inteligencia artificial y es que se estima que las ganancias del sector tecnológico crezcan alrededor del 25%; otros sectores que pudiera mantener buen ritmo de los crecimientos son: real state y financiero. Esto llevaría a que el S&P 500 pueda alcanzar los objetivos de los analistas que se ubican en promedio alrededor de 7,270 unidades, lo que representa una apreciación del 6.0%, respecto a los niveles actuales. Vale la pena mencionar que los estimados se ubican en un rango amplio con máximos alrededor de 8,000 unidades y un mínimo en 6,375.
  • El ciclo de relajamiento monetario por parte de la FED pudiera extenderse. La Reserva Federal y su política Monetaria sigue siendo protagonista en las decisiones que toman los inversionistas y es que la inflación sigue lejos del objetivo de la institución. Noviembre 2025 fue un ejemplo muy claro del impacto que tiene cualquier comunicado de la FED en el ánimo de los inversionistas. Dicha dinámica se mantendrá en 2026 con una institución que seguirá basando sus decisiones con base en la evolución de indicadores económicos, sobre todo de inflación y desempleo. El dot plot de septiembre refleja amplia divergencia entre las posturas de los miembros, y la estimación para 2026 es de alrededor de 3.5%, lo que implicaría solo un recorte adicional respecto al nivel actual. Esto será revisado a la baja en la reunión de diciembre, pero será relevante observar si la divergencia de opiniones se mantiene. Hay dos aspectos que nos lleva a pensar en que los recortes se mantendrán, por lo menos en la primera parte del año: aumento en la tasa de desempleo y el cambio en la presidencia de la FED, pudiera venir un nuevo presidente en el que predomine un tono más dovish. Veremos.
  • Se mantiene el crecimiento económico global. El Fondo Monetario Internacional estima un crecimiento económico global de 3.1% para 2026, muy similar al de este 2025. Algunos países europeos acelerarían el crecimiento económico, mientras que algunos países emergentes se desacelerarían. El crecimiento económico de EUA se mantendría en torno al 2.0%. Uno de los eventos que impulsarían la actividad económica de la región de América del Norte, es el mundial de futbol a mediados de año, un evento que traerá beneficios a sectores como el de aerolíneas y aeropuertos, transportes, hoteles y consumo en general.

Ahora pasemos a los factores de riesgo a los que debemos estar pendientes en 2026.

  • Japón y el encarecimiento del dinero. Desde el 2024, los inversionistas globales han estado atentos a las decisiones de política monetaria en Japón, debido a que las tasas históricamente bajas se han acabado. El repunte de la inflación ha llevado a que el banco central japones comience un ciclo de aumentos en la tasa de referencia, esto ya ha provocado algunos episodios de choques en activos financieros globales debido a que las operaciones de carry trade deben ser cubiertas; es decir, la venta de activos en moneda extranjera, para cubrir obligaciones en yenes. Hasta el momento estas operaciones han sido relativamente ordenadas, pero el riesgo es latente si las tasas de interés de mercado en Japón siguen aumentando. Ya hay algunos instrumentos en que las tasas alcanzan máximos que no se veían desde antes de la crisis financiera, es claro que el dinero barato se ha terminado.
  • Cambios en la Reserva Federal. Como se mencionó anteriormente, en mayo tendrá lugar el cambio de presidente en la Reserva Federal, el evento puede ser considerado positivo, pero el riesgo está en que dicho proceso sea politizado y que se considere que la independencia de la institución está en duda. A lo anterior hay que sumar la curva de aprendizaje que por lo regular presenta la imagen de la institución y es que una simple palabra incorrecta tiene repercusiones en un mercado sumamente sensible.
  • Elecciones intermedias en EUA. Este será otro evento que traerá volatilidad a los mercados y es que la conformación de las cámaras es relevante para determinar el poder que tenga el presidente. A estoy hay que añadir el hecho de que cíclicamente, los años en que hay elecciones intermedias no son del todo positivos para los mercados accionarios.

A los factores mencionados anteriormente (tanto positivos como negativos), hay que sumar aspectos que se mantienen en el radar de los inversionistas: conflictos geopolíticos, aranceles, fenómenos naturales y climáticos, el fantasma de la desaceleración económica; en fin, todos los factores que siempre se mencionan entre los inversionistas.

La postura de cara al 2026 es optimista con cierta similitud respecto a 2025, pero no hay que olvidar que los mercados financieros conviven constantemente con la incertidumbre y por ahí pudiera estarse gestando algún cisne negro el cual todavía no tenemos en el radar. Esto no lo sabremos y solo el tiempo dictará los eventos futuros, por lo que los inversionistas deben mantenerse muy atentos y actuar con inteligencia en el momento indicado.

Que 2026 sea un año lleno de éxito para todos los lectores.