Por: Dr. Josué Abid Pérez Pastrana, Coordinador de la Maestría en Derecho Fiscal y Administración Tributaria en la Universidad Anáhuac México
Con algunas variantes, desde hace varios siglos se conoce y se repite el adagio “más vale prevenir que lamentar”. Lo anterior aplica a diversos aspectos de la vida humana, dentro de los cuales, nos guste o no, encontramos el que corresponde al pago de impuestos y contribuciones. En términos generales, el Servicio de Administración Tributaria en México (SAT) tiene registrados a más de 80 millones de contribuyentes (Servicio de Administración Tributaria, 2024), por lo que es probable que a muchos de éstos les beneficie el programa de Regularización Fiscal 2026.
El pasado 28 de diciembre de 2025 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Resolución Miscelánea Fiscal para 2026, y dentro del apartado 9.2, dedicado a la Ley de Ingresos de la Federación, se incluyó el programa de regularización fiscal, el cual tiene como propósito “continuar con el fomento a la cultura del cumplimiento”, así como dar impulso a “una cultura de contribución voluntaria y de apoyo a las y los contribuyentes”, fortaleciendo la “recaudación en beneficio del desarrollo de la nación y de la población” (Servicio de Administración Tributaria, 2026).
Lo expresado por el SAT es encomiable y constituye un objetivo muy claro en favor de la base contribuyente. Se busca favorecer con este beneficio a personas y empresas pudiendo disminuir hasta el 100% de multas, recargos y gastos de ejecución, y tratándose de créditos fiscales integrados exclusivamente por multas, acceder a una reducción de hasta el 90% de su monto, en términos de las disposiciones aplicables (Servicio de Administración Tributaria, 2026).
Considerando lo anterior, y tomando en cuenta que estamos iniciando el año, es muy conveniente revisar cuál es la situación fiscal y confirmar que todo está en orden y al día. De no ser así, el programa de regularización fiscal puede ser una excelente alternativa para salir adelante de esa coyuntura que, en ocasiones puede tornarse muy complicada.
El programa consiste en permitir la reducción de hasta el 100% de multas, recargos y gastos de ejecución, con el propósito de facilitar el pago de adeudos fiscales y apoyar la regularización y el cumplimiento de las obligaciones fiscales de personas físicas y de micro, pequeñas y medianas empresas. Este beneficio también cubre las multas por incumplir obligaciones fiscales, aduaneras o de comercio exterior, así como los recargos y gastos de ejecución relacionados con contribuciones propias, retenidas, trasladadas, aprovechamientos o cuotas compensatorias correspondientes al ejercicio fiscal 2024 o anteriores.
Entre los requisitos principales se encuentran: no haber recibido condonaciones en programas generalizados, ni haber sido beneficiado por el estímulo similar previsto en la Ley de Ingresos de la Federación 2025; no exceder ingresos totales de 300 millones de pesos en 2024; no tener en contra una sentencia firme por delitos fiscales; y no estar dentro de los sujetos exentos del pago del ISR.
Para conservar el beneficio, las contribuciones y aprovechamientos deben pagarse dentro de los 15 días naturales posteriores a la entrega del formulario (respuesta positiva) por parte del SAT. El pago puede realizarse hasta en seis parcialidades, siempre que cada una se cubra en su fecha de vencimiento, la última antes del 30 de noviembre de 2026, y que el contribuyente no esté en concurso mercantil ni haya sido declarado en quiebra.
Al presentar la solicitud de regularización, se suspende el procedimiento de ejecución sin necesidad de garantizar el interés fiscal y se interrumpe el plazo de prescripción. Con ello, se entiende que el contribuyente acepta el crédito fiscal; si lo impugna total o parcialmente, el estímulo otorgado deja de tener efectos (Servicio de Administración Tributaria, 2026).
Programas como el de Regularización Fiscal 2026 nos recuerdan que la vida fiscal también tiene segundas oportunidades; entenderlas y usarlas a tiempo siempre será la mejor forma de seguir adelante sin sobresaltos. Más vale prevenir…


