La sexualidad en las personas mayores continúa siendo uno de los asuntos más invisibilizados y estigmatizados dentro de la conversación sobre salud en México, pese a su impacto directo en el bienestar físico, emocional y mental. Especialistas en gerontología y salud sexual coinciden en que mantener una vida sexual activa y satisfactoria en la vejez se asocia con mejores niveles de autoestima, salud cardiovascular, salud mental y calidad de vida.
Sin embargo, esta dimensión del bienestar suele quedar fuera de la atención integral. De acuerdo con Jazmín Camacho, gerontóloga de Koltin, la omisión del tema no solo refuerza estigmas sociales, sino que también limita el acceso a información, diagnóstico y atención oportuna en aspectos clave como disfunciones sexuales, infecciones de transmisión sexual, salud hormonal y afectaciones emocionales vinculadas con la intimidad.
En un país que envejece de manera acelerada, integrar la sexualidad como parte de la atención a las personas mayores resulta fundamental para avanzar hacia un modelo de salud más preventivo, empático y centrado en la persona. Hablar de sexualidad en la vejez no responde a una tendencia ni a una provocación, sino a una necesidad de salud pública que ha sido postergada durante décadas.
Contrario a lo que persiste en el imaginario social, diversos estudios muestran que las personas mayores no renuncian a su sexualidad. Lo que cambia es la forma en que la viven, muchas veces en privado y marcada por el estigma y la vergüenza. Un estudio del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), publicado en la Revista de Enfermería del IMSS, revela que el 58.5 % de las personas adultas mayores mantiene una actitud positiva hacia su sexualidad, reconociendo el deseo, la intimidad y el afecto como parte activa de su vida.
A su vez, una investigación difundida por académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la revista Atención Familiar señala que el 83.4 % de las personas adultas mayores considera que la actividad sexual mejora su calidad de vida; el 85.7 % reporta mantener interés sexual incluso en edades avanzadas y, entre quienes conservan una vida sexual activa, el 72.9 % se describe como feliz.
En este contexto, distintas iniciativas del sector salud y social han comenzado a impulsar conversaciones para normalizar el tema y romper estigmas. Desde esta perspectiva surge Hagamos el Gran Amor, una campaña impulsada por Koltin en el marco del 14 de febrero, que busca abrir el diálogo sobre el deseo, la intimidad y el placer en la vejez como parte del bienestar integral. La iniciativa propone cuestionar la idea de que el amor y el sexo tienen fecha de caducidad, mediante una narrativa provocadora, cuidada y elegante, desarrollada junto con la agencia mexicana Pure Creative, liderada por el publicista Luis Gaitán.
Con esta propuesta, Koltin busca colocar nuevamente a las personas mayores en el centro de la conversación pública y recordar que el deseo, la intimidad y el afecto siguen siendo pilares de una vida plena, incluso —y especialmente— en edades avanzadas.


