En un entorno internacional marcado por la fragmentación geopolítica y la reconfiguración de las cadenas de suministro —temas centrales en la agenda del Foro Económico Mundial—, el Plan México se posiciona como la hoja de ruta para capitalizar el nuevo ciclo industrial. Los resultados recientes del Índice de Desarrollo Industrial (IDI) confirman que el país avanza hacia un papel decisivo tanto en Norteamérica como en el nuevo orden productivo global.
El IDI muestra un panorama de crecimiento sostenido en infraestructura industrial, inversión extranjera y fortalecimiento de capacidades técnicas. Nuevo León encabeza el desarrollo con cerca de 18 millones de metros cuadrados de espacio industrial, el mayor inventario del país. Chihuahua, por su parte, reafirma su potencia exportadora con un promedio anual de 67,000 millones de dólares. En tanto, la Ciudad de México se consolida como el principal hub de capital internacional, al captar 16,000 millones de dólares anuales de inversión extranjera directa en el sector secundario.
Este dinamismo ocurre en un momento clave, ante la próxima revisión del T-MEC y la competencia global por atraer manufactura avanzada. Las empresas priorizan ahora certidumbre operativa, infraestructura confiable y proximidad a mercados estratégicos. El análisis del IDI confirma que la actividad industrial se concentra en regiones con infraestructura madura, conectividad logística, mano de obra especializada e integración exportadora, condiciones esenciales para absorber procesos de relocalización.
“Si México quiere mantener y escalar su posición estratégica, debe redoblar la inversión en habilitadores de largo plazo como infraestructura logística, talento e innovación, sostenibilidad y desarrollo social”, afirmó Sergio Argüelles, CEO y presidente de FINSA, al señalar que el país ya cuenta con la atención global y debe responder con visión estratégica.
En materia de cadenas de suministro, el Plan México busca elevar el contenido nacional y sustituir importaciones estratégicas. El IDI identifica seis entidades con mayor potencial para sofisticar sus cadenas de valor: Nuevo León, Estado de México, Coahuila, Jalisco, Guanajuato y Baja California, que en conjunto concentran más del 51% del PIB manufacturero. Guanajuato, Querétaro y Jalisco destacan como corredores clave en los sectores automotriz, electrónico y aeroespacial.
Los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar (PODECOBI) aceleran la consolidación regional. Chihuahua, Sonora y Guanajuato lideran como hubs de manufactura avanzada, mientras que entidades como Campeche, Chiapas y Oaxaca forman parte de la estrategia para cerrar brechas estructurales.
El IDI también refleja avances sociales: 26 estados superan ya los 10 años de escolaridad promedio y el ingreso de la población económicamente activa creció cerca de 10%. Con esta base, el Plan México articula infraestructura, talento y desarrollo regional para consolidar al país como el eje manufacturero y logístico de Norteamérica.


