A medida que México se prepara para recibir por tercera ocasión una Copa del Mundo, especialistas en ciberseguridad advierten que el torneo de 2026 marcará también el inicio de una nueva etapa de riesgos digitales para millones de aficionados debido al uso masivo de tecnologías biométricas y sistemas de vigilancia avanzados.
A diferencia de ediciones anteriores como Rusia 2018 o Qatar 2022, el Mundial 2026 operará bajo un ecosistema completamente digital. Desde la compra de boletos hasta el ingreso a los estadios de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, el reconocimiento facial y digital formará parte central de los mecanismos de acceso y control para un evento que involucrará a 48 países.
Especialistas consideran que esta modernización tecnológica representa beneficios operativos importantes, pero también abre una nueva frontera de vulnerabilidades relacionadas con la privacidad y la protección de datos personales.
Pablo Corona, especialista en tecnología de NYCE México, señaló que los riesgos para los usuarios ya no se limitan al robo físico de pertenencias. Explicó que la pérdida o filtración de credenciales digitales podría derivar en fraudes financieros, rastreo de movimientos en tiempo real e incluso en la exposición permanente de información biométrica, la cual no puede modificarse como ocurre con una contraseña tradicional.
El experto advirtió que los datos biométricos representan objetivos de alto valor para grupos de ciberdelincuencia, particularmente si no son resguardados bajo estándares internacionales de privacidad y ciberseguridad.
El panorama de amenazas ya muestra señales de alerta. Según estimaciones basadas en eventos deportivos internacionales previos, los intentos de phishing y clonación de sitios oficiales podrían incrementarse hasta 300 por ciento durante los meses previos a la inauguración del torneo.
Además, ya se han detectado más de 4,300 dominios fraudulentos que buscan obtener información de pasaportes y tarjetas bancarias mediante supuestas ofertas de boletos exclusivos.
Otro de los puntos que genera preocupación es la implementación de cámaras con reconocimiento facial en zonas de aficionados y espacios públicos, situación que abre interrogantes sobre el manejo de datos de geolocalización y la posible comercialización de información personal por parte de terceros vinculados a patrocinadores o plataformas asociadas al evento.
Ante este escenario, especialistas recomiendan utilizar únicamente canales oficiales de venta de boletos, evitar redes Wi-Fi públicas para operaciones bancarias, priorizar pagos digitales con sistemas de seguridad dinámica y revisar cuidadosamente los avisos de privacidad antes de compartir información biométrica.
También sugieren desactivar conexiones automáticas a redes abiertas y mantener protegidos los dispositivos móviles mediante bloqueos biométricos o contraseñas seguras.
Los expertos consideran que el Mundial 2026 será una prueba clave para evaluar la capacidad de gobiernos, organizadores y empresas tecnológicas para proteger la privacidad digital en eventos masivos de alcance global.


