El miércoles, el Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal (Fed) anunció su decisión de mantener sin cambios la tasa de referencia en un rango de 3.50% a 3.75%. La votación fue dividida: nueve miembros estuvieron a favor de mantenerla, mientras que tres se pronunciaron por aumentarla en 25 puntos base.
Antes del anuncio habían aumentado las expectativas de un incremento para las reuniones de septiembre u octubre, razón por la cual la paridad dólar-peso se mantuvo cerca de 17.50. Sin embargo, durante la conferencia de prensa, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, dejó dudas sobre la determinación del banco central para enfrentar la inflación. La incertidumbre generada por sus declaraciones le restó credibilidad a la Fed y provocó una disminución en las probabilidades de un próximo aumento de tasas.
El jueves se publicó el índice de precios del gasto en consumo personal, mejor conocido como PCE y considerado el indicador de inflación favorito de la Reserva Federal. En junio, el índice general disminuyó 0.1% mensual, mientras que el componente subyacente avanzó apenas 0.1%, ambos favorecidos, entre otros factores, por la baja que registró el precio del petróleo después del acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán y por la cancelación de algunos aranceles tras la resolución de la Suprema Corte de Justicia estadounidense.
Ese mismo día se dio a conocer la primera estimación del PIB de Estados Unidos correspondiente al segundo trimestre, que mostró un crecimiento anualizado de 1.5%, por debajo de lo esperado y menor al 2.1% registrado durante los primeros tres meses del año.
Estos resultados colocan a los integrantes de la Reserva Federal ante una encrucijada. Recordemos que el banco central tiene un doble mandato: procurar la estabilidad de precios y el máximo empleo. Por un lado, la inflación continúa por encima de su objetivo; por otro, el crecimiento económico, aunque sigue siendo positivo, ha perdido dinamismo. Esta combinación redujo todavía más las expectativas de un aumento de tasas y llevó al tipo de cambio a tocar un mínimo semanal de 17.32 pesos por dólar.
Dentro de este escenario también destacaron las intervenciones realizadas para tratar de frenar el debilitamiento del yen. Primero actuaron las autoridades japonesas y posteriormente se llevó a cabo una operación coordinada con Estados Unidos. La volatilidad generada en los mercados de deuda llevó al rendimiento del Treasury a 10 años a alcanzar un máximo de 4.745%.
El viernes, minutos antes del cierre, un reporte periodístico señaló que Estados Unidos e Israel tenían en la mira importantes objetivos energéticos de Irán, los cuales podrían ser atacados durante el fin de semana. No obstante, el sábado el presidente Donald Trump anunció que se reanudarían las conversaciones y aseguró que se habían conseguido avances para la reapertura del estrecho de Ormuz —sí, otra vez lo dijeron—, lo que permitiría detener los ataques previstos.
Aunque resulte difícil de creer, el mercado volvió a apostar por una desescalada del conflicto. El precio del petróleo cayó con fuerza y el peso mexicano volvió a apreciarse, llevando al tipo de cambio a tocar niveles cercanos a 17.30 pesos por dólar.
Durante esta semana, la atención de los mercados estará centrada principalmente en el mercado laboral estadounidense. El miércoles se publicará el reporte de empleo de ADP y el viernes se conocerán las nóminas no agrícolas y la tasa de desempleo.
También habrá otros indicadores relevantes. El lunes se publicarán el ISM manufacturero y el gasto en construcción; el martes, las órdenes de fábrica y la balanza comercial; el miércoles, el ISM de servicios; y el jueves, las solicitudes iniciales de apoyo por desempleo y el dato de productividad laboral.
En México, el jueves el Banco de México anunciará su decisión de política monetaria, para la cual se espera que la tasa de referencia permanezca sin cambios.
En el análisis técnico, el tipo de cambio rompió a la baja los promedios móviles de 50 y 100 días, ubicados aproximadamente en 17.4150 y 17.4550, respectivamente. Con ello, podríamos observar un rango inicial entre 17.25 como soporte y 17.45 como resistencia.
En caso de romper alguno de estos niveles, las siguientes referencias se ubican en 17.10 por la parte baja y en 17.65 por la parte alta, nivel donde se encuentra actualmente el promedio móvil de 200 días.


