El aumento de las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos y otras economías desarrolladas eleva la atención de los inversionistas ante el riesgo de nuevos choques inflacionarios.
Foto: Unsplash.

Atención en las tasas de interés

El aumento de las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos y otras economías desarrolladas eleva la atención de los inversionistas ante el riesgo de nuevos choques inflacionarios.
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Nos encontramos en la recta final de los reportes trimestrales en EU correspondientes al segundo trimestre del año, por lo que los inversionistas destinan su atención en otros factores. El que más ruido genera es el conflicto en Medio Oriente, con los ataques que se intensifican por ambas partes y que mantienen cerrado el estrecho de Ormuz. Evidentemente esto ha provocado un repunte en los precios internacionales del petróleo con el WTI que pasó de 70 dólares por barril a 85, una apreciación de 21% en apenas mes y medio. 

Ya sabemos que el aumento en el precio de los energéticos traerá choques inflacionarios, situación que ya lo están reflejando los mercados, principalmente el de bonos. Los movimientos de las tasas de interés se han convertido en el tema de moda y es que los niveles alcanzados son de llamar la atención. El bono a 10 años de Estados Unidos supera el 4.70%, lo que representa un máximo no visto desde enero de 2025 cuando se rebasó momentáneamente dicho nivel.

Todavía a inicios de junio cuando se mantenía la tregua entre EUe Irán el instrumento tenía una tasa de 4.48%, un incremento de más de 20 puntos base. Conforme nos desplazamos en los nodos más largos, vemos que el diferencial se amplía; el instrumento a 20 años pasó de 4.98% a 5.28% (aumento de 30 puntos base), mientras que el instrumento a 30 años pasó de 4.97% a 5.32% (aumento de 35 puntos base). Este último llama mucho la atención ya que no se tocaban estos niveles desde el 2007, lo que nos remonta a una de las épocas más complejas para el sistema financiero global; algunas voces catastrofistas ya comienzan a decir que la historia se repetirá, opinión que no comparto, pero que no se debe dejar de lado. 

El desplazamiento de la curva de rendimientos ha sido generalizado, aunque con mayor diferencial a partir del instrumento a tres años. Esto nos indicaría que los inversionistas mantienen expectativas de inflación alta, por lo que la Reserva Federal tendría que endurecer la política monetaria. Al cierre de la semana pasada se dieron a conocer cifras preliminares de la confianza al consumidor que incluye las expectativas inflacionarias, la expectativa a un año se ubicó en 4.3%, lo que significó un repunte respecto al mes anterior, mientras que la expectativa a cinco años se mantuvo en 3.3%. Hay que recordar que existen tres teorías principales que tratan de explicar el comportamiento de la curva de rendimientos, cada uno defenderá las propuestas de cada una, pero lo que es una realidad es que la oferta por instrumentos de largo plazo ha disminuido con respecto a su demanda, lo que explica una caída en el precio de los bonos y, por lo tanto, el aumento en las tasas de interés.     

El aumento de las tasas de interés se presenta a nivel mundial. Por ejemplo, el bono a 10 años en Japón alcanza el 2.95%, siendo un máximo no visto desde mediados de la década de los 90´s. En Alemania, se ubica en 3.26%, siendo un máximo desde 2011. En Reino Unido alcanza 5.08%, máximo desde 2008. Y así pudiéramos mencionar diversos instrumentos de deuda que están alcanzando máximos. 

El aumento de las tasas de interés puede provocar desbalances financieros, pero tampoco son para alarmarse y quedarse totalmente líquidos en las carteras de inversión. De hecho, hay momentos muy específicos en que las tasas de interés aumentaron, pero otros activos financieros de riesgo se apreciaron también. Lo importante es que el aumento de las tasas de interés no contagie a otras clases de activos y al ánimo de la economía; es decir, que el aumento de las tasas no impacte negativamente a la actividad económica (consumo, inversión, ganancias de las empresas, etc.). 

Otro factor para cuidar es que el aumento de tasas en países desarrollados no genere desequilibrios en las operaciones de carry trade, a medida que el diferencial de tasas entre países desarrollados y emergentes disminuya, las posiciones de carry trade deben ser cubiertas a costos más altos, lo que desalentaría dichas operaciones; salidas abruptas de recursos de países con situación financiera débil, provocarían choques en las balanzas de pagos. En fin, esto último serían algunos de los escenarios negativos si es que las tasas de interés siguen subiendo en el corto plazo. No es el escenario base, pero se debe mantener en el radar de los inversionistas. 

Es un hecho que mientras se mantenga el conflicto en Medio Oriente, se mantendrá el temor por choques inflacionarios, lo que impactará al mercado de bonos, pero también a otras clases de activos. Ante la falta de catalizadores en las próximas semanas se pudiera ver un aumento de la volatilidad en el corto plazo. Veremos.