La empresa española Cox construirá en Baja California la que será la mayor planta desaladora de América Latina para consumo humano, un proyecto de 304 millones de dólares impulsado por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para reforzar el suministro de agua en Tijuana y Playas de Rosarito.
La primera etapa de la desaladora de Rosarito tendrá una capacidad de 2,200 litros por segundo, equivalente a aproximadamente 190 millones de litros de agua potable al día, y beneficiará inicialmente a cerca de un millón de personas.
El proyecto forma parte de las iniciativas prioritarias del Plan Nacional Hídrico de México y contempla una ejecución de tres años, de acuerdo con Cox.
Cuando alcance su capacidad final, la planta podrá producir 4,400 litros por segundo, equivalentes a más de 380 mil metros cúbicos diarios de agua potable, con lo que podría atender las necesidades de cerca de dos millones de habitantes de Tijuana y Playas de Rosarito.
México aumenta su apuesta por la desalinización
La construcción de la planta de Rosarito ocurre mientras el mercado de desalinización gana relevancia como alternativa para enfrentar las necesidades de abastecimiento de agua.
De acuerdo con IMARC Group, consultora de investigación de mercado, el mercado de desalinización de agua en América Latina alcanzó un valor de 1,700 millones de dólares en 2025 y podría llegar a 3,400 millones de dólares en 2034, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 7.72% entre 2026 y 2034. La firma atribuye este crecimiento al aumento de la demanda de agua, la urbanización, los avances tecnológicos y las inversiones en infraestructura.
En México, el mercado de equipos para plantas de desalinización también presenta una trayectoria de expansión. Grand View Research estima que este mercado generó ingresos por 1,009.2 millones de dólares en 2024 y podría alcanzar 2,387.5 millones de dólares en 2030, con un crecimiento anual compuesto de 15.1% entre 2025 y 2030.
El dato resulta relevante para Baja California, donde la disponibilidad de agua y la dependencia de fuentes externas hacen que las alternativas de abastecimiento tengan una importancia estratégica.
Una desaladora que busca reducir la dependencia del río Colorado
Cox será responsable de la ingeniería, el suministro de equipos especializados y la construcción de la infraestructura. La planta utilizará ósmosis inversa, tecnología que emplea membranas semipermeables para separar sales, minerales e impurezas del agua de mar y convertirla en agua apta para consumo humano.
Además de incorporar una nueva fuente de agua potable, el proyecto busca generar un suministro complementario e independiente del río Colorado, una fuente relevante para el abastecimiento de Baja California.
La primera fase aportará alrededor de 190 millones de litros diarios al sistema regional. Una vez completada la capacidad total, la producción superará los 380 millones de litros diarios.
La escala de la infraestructura coloca al proyecto entre las principales obras de desalinización para consumo humano de la región.
Cox lleva su experiencia en desalinización a México
Para Cox, el proyecto representa también una ampliación de su presencia en el mercado mexicano después de la adquisición de Iberdrola México.
La compañía señala que ha desarrollado plantas de desalinización en 16 países, con una capacidad conjunta superior a 4.4 millones de metros cúbicos diarios.
Entre sus proyectos se encuentra Taweelah, en Emiratos Árabes Unidos, que con una producción de 909 mil metros cúbicos diarios es presentada por la compañía como la mayor planta desaladora del mundo basada en ósmosis inversa.
Cox también desarrolló en Marruecos la planta de Agadir, con capacidad de 400 mil metros cúbicos diarios para riego y consumo humano, así como una instalación en Accra, Ghana, de 60 mil metros cúbicos diarios.
“Este proyecto reafirma nuestro compromiso con México, tras la adquisición de Iberdrola México, en un país al que aportamos nuestra experiencia en el sector del agua con esta adjudicación”, señaló Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox.
La ósmosis inversa gana terreno
La tecnología elegida para Rosarito también coincide con la tendencia internacional hacia sistemas de desalinización basados en membranas.
Mordor Intelligence, otra firma de investigación de mercados, estima que los procesos de membranas representaron 78.45% del mercado mundial de sistemas de desalinización en 2025 y prevé que este segmento mantenga un crecimiento anual compuesto de 10.55% hasta 2031.
La expansión de la tecnología está relacionada con los esfuerzos por mejorar la eficiencia de las plantas y reducir los costos asociados con la producción de agua desalada.
En el caso de México, Grand View Research señala que el agua de mar fue la principal fuente dentro del mercado nacional de equipos de desalinización en 2024, con una participación de 55.85%.
Esto coloca a proyectos como el de Rosarito dentro de una tendencia más amplia de aprovechamiento de fuentes no convencionales de agua, particularmente en zonas costeras con necesidades crecientes de abastecimiento.
Una inversión para la seguridad hídrica de Baja California
La construcción de la desaladora responde a una necesidad específica de la región: ampliar y diversificar las fuentes disponibles para abastecer a una población que depende de infraestructura hidráulica regional.
En su primera etapa, el proyecto permitirá incorporar 190 millones de litros diarios de agua potable. Con la ampliación a 4,400 litros por segundo, la producción llegará a más de 380 mil metros cúbicos diarios.
Para Cox, la infraestructura contribuirá a fortalecer la resiliencia de Baja California frente a los desafíos asociados al cambio climático.
“Seguimos trabajando por el desarrollo de infraestructuras que contribuyan al bienestar de las personas y al crecimiento sostenible del país”, afirmó Riquelme.
El proyecto de Rosarito convierte así a la desalinización de agua en una pieza relevante de la estrategia de seguridad hídrica de México, al tiempo que abre espacio para nuevas inversiones en infraestructura hidráulica y tecnologías para aprovechar fuentes alternativas de abastecimiento.


