El turismo de lujo en México dejó de ser un segmento de nicho y se convirtió en uno de los principales motores de inversión y desarrollo de la industria hotelera. De acuerdo con estimaciones de Onirius Capital, el segmento generará más de 4,200 millones de dólares en ingresos por hospedaje durante 2026, el doble de lo registrado hace una década.
El mercado de alta gama representa actualmente alrededor de 20% de los ingresos totales del sector hotelero mexicano, impulsado por la expansión de la oferta, la llegada de nuevas marcas y una mayor demanda de experiencias exclusivas.
El crecimiento también está modificando el mapa turístico del país. Mientras Los Cabos, Ciudad de México y el Caribe mexicano mantienen su posición como destinos consolidados, mercados como Mérida, Guanajuato y Riviera Nayarit ganan atractivo entre operadores hoteleros e inversionistas.
Para Luis Ruiz, Managing Partner de Onirius Capital, el cambio está relacionado con una nueva forma de competir por el turismo internacional: atraer viajeros con mayor poder adquisitivo en lugar de concentrarse únicamente en aumentar el número de visitantes.
“Durante años, México compitió por la cantidad de visitantes que recibía. Hoy, la conversación es distinta: el país compite por atraer a los viajeros con el mayor poder adquisitivo del mundo.”
Los Cabos lidera el ultralujo
Los Cabos se mantiene como el principal referente del turismo de ultralujo en México y registra las tarifas hoteleras más elevadas de Latinoamérica, con precios superiores a 1,000 dólares por noche, de acuerdo con las estimaciones de Onirius Capital.
El destino ha recibido más de 15 hoteles durante la última década y continúa atrayendo proyectos de alta gama. Entre ellos destacan la llegada de Aman a México con Amanvari en Baja California Sur, la reactivación del Hotel Perla en La Paz con Hilton y proyectos como SIRO Palmilla, de One&Only, y St. Regis Los Cabos.
La llegada de estas marcas refuerza la transformación del destino, que combina la oferta hotelera con desarrollos residenciales y experiencias dirigidas a viajeros de alto poder adquisitivo.
Ciudad de México apuesta por el turismo bleisure
La Ciudad de México también amplía su participación en el mercado de lujo, impulsada por la combinación entre viajes de negocios y ocio, una tendencia conocida como bleisure.
La Condesa se ha convertido en uno de los principales puntos de atracción gracias a su oferta gastronómica, arquitectura y vida nocturna. En la zona ya operan hoteles como Andaz Condesa y Mondrian Condesa, mientras que otras marcas preparan su llegada.
Las tarifas de este segmento superan actualmente los 450 dólares por noche, mientras firmas como Pendry y SO/ forman parte de la nueva oferta que se prepara para la capital.
El Caribe concentra la mayor oferta
El Caribe mexicano mantiene el liderazgo por número de propiedades de lujo, con más de 120 hoteles distribuidos en la región.
El crecimiento del segmento lifestyle está llevando a los operadores a combinar hotelería, diseño, gastronomía y experiencias vinculadas con el destino. Un ejemplo es Mondrian Cancún, que incorpora un concepto de hotel y branded residences.
Esta combinación refleja un cambio en el negocio hotelero: los desarrolladores buscan crear proyectos que generen ingresos no solo por las habitaciones, sino también mediante residencias, gastronomía, bienestar y experiencias personalizadas.
“Ya no se trata únicamente de construir hoteles, sino de desarrollar ecosistemas completos en torno al bienestar, la gastronomía, el diseño, la sostenibilidad y las experiencias personalizadas.”
Mérida, Guanajuato y Riviera Nayarit ganan terreno
La expansión del turismo de lujo también está llevando capital hacia destinos que hasta hace algunos años tenían una presencia menor dentro de este mercado.
Mérida destaca por su patrimonio cultural y oferta gastronómica, además del interés de operadores como Belmond y Six Senses.
En Guanajuato, San Miguel de Allende mantiene una posición relevante dentro del ultralujo, con tarifas superiores a 650 dólares por noche. El desarrollo de nuevos proyectos también alcanza Mineral de Pozos, donde Terranda plantea un desarrollo de usos mixtos que combina hoteles, oferta residencial y arquitectura colonial y contemporánea.
Por su parte, Riviera Nayarit registra tarifas superiores a 500 dólares por noche y cuenta con un portafolio de 10 hoteles de ultralujo. El destino mantiene además proyectos asociados con marcas como Hyde, Montage y Belmond.
La cercanía con Estados Unidos refuerza la posición de México en este mercado. De acuerdo con las estimaciones de Onirius Capital, 38.7% de las personas con alto y ultra alto patrimonio neto reside en Estados Unidos, lo que convierte al país en un destino estratégico para los flujos de turismo y consumo de lujo.
México recibe además más de 30 millones de pasajeros internacionales al año y registra la venta de más de 8.7 millones de habitaciones dentro del segmento turístico de alta gama, según las cifras proporcionadas por la firma.
El avance del turismo de lujo está modificando así la competencia entre destinos: además de atraer visitantes, México busca captar una mayor proporción del gasto de los viajeros de alto poder adquisitivo, mientras nuevas marcas y desarrollos amplían el mapa de inversión hotelera más allá de los destinos tradicionales.


