debate sobre Airbnb se intensifica tras el Mundial: la hotelería organizada pide regular las plataformas y establecer reglas claras para competir en condiciones más equilibradas.
Foto: Oberon Copeland / Unplash.

Airbnb enfrenta nuevo reto en México: hoteleros piden regular las rentas vacacionales

La Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras (ANCH) considera que el crecimiento de Airbnb plantea retos para la vivienda, el uso de suelo y el empleo formal.
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La Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras (ANCH) advirtió que el crecimiento de las plataformas de rentas vacacionales, particularmente Airbnb, se convirtió en uno de los principales retos para la hotelería organizada, no solo por la competencia durante eventos de alta demanda como el Mundial, sino por sus efectos sobre la vivienda, el uso de suelo y el empleo formal.

El llamado ocurre mientras la Ciudad de México avanza en la regulación de los anfitriones de Airbnb. Los propietarios tienen hasta diciembre de 2026 para registrar sus inmuebles ante las autoridades capitalinas, luego de que el gobierno local ampliara el plazo que originalmente vencía el 20 de junio.

El tamaño del mercado ayuda a dimensionar el desafío. A partir de Inside Airbnb, en la capital existen 31,057 estancias turísticas anunciadas en Airbnb. De ellas, 20,719 corresponden a casas y departamentos completos, mientras que 9,951 son habitaciones privadas.

Para la ANCH, esta composición muestra que el fenómeno dejó de ser únicamente una alternativa para propietarios que buscan obtener ingresos adicionales y se convirtió también en un mercado con operadores que administran múltiples inmuebles.

Durante la conferencia para presentar el balance de la hotelería organizada sobre el Mundial, representantes de la asociación señalaron que en Ciudad de México existen anfitriones con varias propiedades y casos de operadores que concentran decenas de unidades.

La organización puso especial énfasis en este punto: no se opone a las rentas vacacionales, pero considera necesario establecer reglas equivalentes en aspectos básicos de operación, seguridad y uso de suelo.

“Estamos a favor de que existan las rentas vacacionales. Pensamos que la renta vacacional es un modelo que debe de existir en cualquier ecosistema turístico”, señaló la ANCH.

El problema, añadió la asociación, aparece cuando una actividad que funciona como negocio se presenta como si no lo fuera y opera con requisitos distintos a los que enfrenta la hotelería formal.

Airbnb y la batalla por las reglas

La discusión tomó fuerza durante el Mundial, cuando la hotelería de las principales ciudades sede esperaba una ocupación mucho mayor a la que finalmente registró.

De acuerdo con la ANCH, la ocupación hotelera durante junio se ubicó por debajo de las expectativas iniciales, aunque las tarifas promedio aumentaron alrededor de 40% en Ciudad de México y Guadalajara.

En paralelo, el análisis presentado durante la conferencia mostró un crecimiento importante de la oferta de rentas vacacionales en las ciudades sede, particularmente en Ciudad de México y Guadalajara.

Para los hoteleros, la discusión no termina con cuánto mercado captaron las plataformas durante el Mundial. El punto de fondo es cómo se incorporan estas propiedades al ecosistema turístico sin generar distorsiones en el mercado inmobiliario y en la convivencia urbana.

La ANCH señaló que la falta de regulación puede incentivar que propietarios destinen viviendas completas a estancias de corta duración, en lugar de colocarlas en el mercado tradicional de renta.

“Esa falta de regulación restringe la oferta de vivienda”, sostuvo la asociación, al advertir que para algunos propietarios puede resultar más atractivo rentar una vivienda durante menos días, pero a una tarifa mayor.

¿Qué pide la hotelería a Airbnb?

Los representantes de la industria plantearon que las plataformas y sus anfitriones deben cumplir, al menos, con requisitos básicos que permitan identificar quién opera cada inmueble y bajo qué condiciones.

Entre ellos mencionaron:

Registro Nacional de Turismo.
Permiso y uso de suelo acorde con la actividad.
Conocimiento y anuencia de los vecinos, particularmente en inmuebles donde existe rotación constante de huéspedes.

A estos requisitos se sumarían las obligaciones que correspondan de acuerdo con cada legislación estatal y municipal.

La ANCH puso como referencia a la hotelería formal, que enfrenta una amplia cantidad de requisitos para operar y está sujeta a supervisión de distintas autoridades.

La organización reconoció que una renta vacacional no necesariamente debe cumplir los mismos requisitos que un hotel, pero consideró que existen condiciones mínimas que deben aplicarse a cualquier establecimiento que ofrezca hospedaje turístico.

Airbnb enfrenta un mercado cada vez más regulado

El debate ocurre en un momento en que distintas ciudades y destinos turísticos buscan establecer reglas para las plataformas de hospedaje de corta estancia.

La ANCH sostuvo que México todavía tiene camino por recorrer frente a otros mercados internacionales y que uno de los obstáculos es que buena parte de la regulación corresponde a estados y municipios.

Esa fragmentación, explicó, dificulta establecer una política homogénea para las rentas vacacionales.

En Ciudad de México, sin embargo, la asociación reconoció avances en materia regulatoria y consideró que la capital puede convertirse en un referente para ordenar el crecimiento de este mercado.

El reto será encontrar un equilibrio entre Airbnb y la hotelería tradicional, sin cerrar una opción que la industria reconoce como parte del ecosistema turístico, pero evitando que el crecimiento de las rentas de corta estancia reduzca la disponibilidad de vivienda o genere actividades comerciales sin los controles correspondientes.