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Foto: Robin Worral / Unsplash.

Televisa busca ganar mercado móvil con la compra de AT&T México

Televisa busca competir con América Móvil mediante la compra de AT&T México por 2,000 millones de dólares, una operación cuyo éxito dependerá de la integración y la rentabilidad.
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La compra de AT&T México representa para Grupo Televisa una oportunidad para cambiar su posición en el mercado de telecomunicaciones, pero el tamaño de la operación no garantiza por sí mismo mejores resultados financieros. El acuerdo con Fintech Holdings le permitiría ampliar su presencia en telefonía móvil y combinarla con sus negocios de televisión de paga, internet fijo y telefonía, en un mercado donde América Móvil mantiene una posición dominante.

Para Laura Torres, directora de inversiones de IMB Capital Quants, la operación es una estrategia que “redefine un poco el mapa de las telecomunicaciones en el país”, en un sector donde, desde su perspectiva, “la escala es la única vía para sobrevivir a la fuerte competencia”.

El desafío para Televisa será aprovechar esa escala para atraer clientes, aumentar sus ingresos y mejorar sus márgenes sin comprometer recursos excesivos en la integración y modernización de la red.

La posibilidad de ofrecer servicios empaquetados constituye una de las principales oportunidades comerciales. Televisa podría combinar conectividad móvil con televisión de paga, internet fijo y telefonía, lo que le permitiría ofrecer paquetes integrales y competir mediante precios, cobertura y conveniencia. El documento de Spectrum Intelligence destaca que la compra ampliaría la capacidad del grupo para ofrecer estos servicios bajo una sola factura.

Sin embargo, el potencial comercial dependerá de que los clientes encuentren ventajas concretas en esas ofertas y de que la empresa pueda retenerlos sin recurrir a descuentos que terminen presionando su rentabilidad. La integración de servicios puede fortalecer la relación con los usuarios, pero no elimina la necesidad de competir en calidad de red, atención al cliente y precios.

El tamaño de la base móvil que incorporaría el consorcio es relevante para esa estrategia. AT&T México reportó 23.44 millones de líneas móviles al segundo trimestre de 2026, mientras que Televisa registró 830,000 líneas móviles, además de 6.55 millones de suscripciones de televisión, 5.89 millones de accesos de internet fijo y 5.62 millones de líneas de telefonía fija, de acuerdo con Spectrum Intelligence.

La diferencia muestra el salto que podría dar Televisa en telefonía celular, aunque el alcance comercial y financiero dependerá de cómo se gestione la operación conjunta. La compra le permitiría incorporar una base de usuarios y una infraestructura ya establecidas, en lugar de construir desde cero una operación móvil de esa dimensión. El siguiente paso será determinar cómo aprovechar esos activos para incrementar la participación de mercado y generar eficiencias.

La escala, sin embargo, también implica costos. La integración de las operaciones y el mantenimiento de la infraestructura exigirán recursos para conservar la calidad del servicio y competir con operadores que cuentan con una presencia consolidada. Torres considera que la operación puede generar valor para Televisa, pero advierte que “el proceso de integración generará volatilidad de corto plazo en sus métricas de margen”.

Esa presión será uno de los indicadores que los inversionistas deberán observar para determinar si los beneficios comerciales comienzan a compensar los costos de la adquisición. El grupo tendrá que demostrar que puede aprovechar las economías de escala, coordinar sus negocios y sostener las inversiones necesarias sin deteriorar sus resultados financieros.

Otro elemento relevante es la estructura de la compra. Televisa y Fintech Holdings acordaron adquirir AT&T México por 2,000 millones de dólares, con una participación de 50% cada una en el consorcio comprador, según Spectrum Intelligence. La participación conjunta distribuye la inversión entre ambos socios, pero también hace relevante conocer cómo se tomarán las decisiones estratégicas y cómo se repartirán los beneficios y las responsabilidades de la operación.

En el caso de Televisa, el análisis de Spectrum señala que la inversión se registraría mediante el método de participación en asociadas y negocios conjuntos, por lo que los ingresos y gastos de AT&T México no se incorporarían directamente, línea por línea, a los estados financieros consolidados del grupo. Esto significa que el crecimiento de su presencia comercial no se traducirá necesariamente en un incremento equivalente de los ingresos consolidados que reporta Televisa.

La reacción bursátil ofrece otra señal sobre las expectativas que despierta la operación, aunque no constituye una garantía de éxito. En su análisis, Torres reportó un avance superior a 5% en el ADR de Televisa después del cierre del mercado y consideró que el movimiento reflejaba una lectura favorable de los inversionistas sobre la posibilidad de capturar valor con la compra. No obstante, su evaluación técnica plantea condiciones para que esa reacción se convierta en una tendencia sostenida: la cotización tendría que mantenerse por encima de niveles relevantes y confirmar el movimiento con un mayor volumen de negociación. Si esto no ocurre, señaló, el mercado podría cerrar el hueco alcista antes de definir una trayectoria. La lectura bursátil, por tanto, debe distinguirse de los resultados operativos que todavía tendrá que demostrar la empresa.

Torres mantiene una perspectiva favorable para Televisa en el mediano plazo, al considerar que la capacidad de ofrecer servicios convergentes puede mejorar su posición comercial. En su análisis, sostiene que “la capacidad de empaquetar servicios convergentes a precios competitivos le dará una ventaja comercial sin precedentes”.

Esa expectativa dependerá de que la empresa convierta la base de clientes y la infraestructura adquiridas en mayores ingresos y eficiencias, sin que el costo de competir absorba los beneficios potenciales. La compra puede fortalecer su oferta, pero la ventaja no será automática: tendrá que construirse mediante decisiones comerciales, inversiones y una integración operativa eficaz.

La revisión regulatoria será otro factor determinante. Spectrum Intelligence señala que la Comisión Nacional Antimonopolio y las demás autoridades competentes deberán revisar la transacción antes de su cierre, previsto para el primer trimestre de 2027, sujeto al cumplimiento de las condiciones contractuales y a las autorizaciones necesarias. El análisis deberá considerar las implicaciones de la operación para la competencia y los efectos que podría tener la combinación de servicios fijos y móviles.

Para Televisa, la autorización es una condición indispensable para avanzar; para el mercado, el resultado permitirá conocer bajo qué condiciones se concreta la incorporación de un operador móvil de esta dimensión a un grupo con presencia en televisión e internet.

En última instancia, la adquisición plantea una apuesta por la convergencia de servicios como herramienta para competir en telecomunicaciones. Televisa tendrá la posibilidad de ampliar su base móvil, fortalecer su oferta comercial y disputar clientes a operadores establecidos, pero deberá demostrar que la integración genera resultados sostenibles. La rentabilidad del negocio, el gasto de capital, la evolución de los márgenes y las condiciones regulatorias serán determinantes para evaluar el alcance de la operación. Como resume Torres en su valoración, la compra es una “estrategia audaz y necesaria”; su éxito, sin embargo, dependerá menos del tamaño anunciado que de la capacidad del consorcio para convertir esa escala en una ventaja competitiva real.