El desempeño histórico de las exportaciones mexicanas en 2025 confirmó su papel como uno de los principales motores estructurales de la economía nacional, al tiempo que evidenció una agenda clara de áreas de oportunidad para transformar esa fortaleza comercial en un mayor crecimiento económico. Así lo señaló Sergio E. Contreras Pérez, presidente ejecutivo del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), al analizar los más recientes datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
De acuerdo con el organismo estadístico, México alcanzó en 2025 un nuevo récord de exportaciones totales por 664,837 millones de dólares, lo que representó un incremento de 7.6% respecto a 2024. Contreras Pérez destacó que estas cifras reflejan la posición estratégica del país en el comercio global. México, afirmó, es una potencia exportadora con liderazgo internacional, principal socio comercial de Estados Unidos y una de las economías más abiertas del mundo, con un comercio exterior que equivale ya a 75% del Producto Interno Bruto (PIB). En términos prácticos, el país exporta más de 1.26 millones de dólares por minuto, lo que da cuenta de su alta integración en las cadenas globales de valor.
No obstante, el COMCE subrayó que esta fortaleza exportadora convive con un crecimiento económico moderado. Para 2025, el crecimiento del PIB se estimó en apenas 0.39%, lo que pone de relieve una brecha entre el valor del comercio exterior y su impacto multiplicador en la economía interna. Lejos de representar una contradicción, este escenario muestra oportunidades concretas para fortalecer el contenido nacional, los encadenamientos productivos y la generación de mayor valor agregado dentro del país, explicó el presidente ejecutivo del organismo.
Según datos del INEGI, más del 90% de las exportaciones mexicanas corresponden a manufacturas, con un monto de 608,818 millones de dólares, particularmente en sectores como el automotriz y la electrónica. Sin embargo, una proporción relevante de los insumos utilizados en estas industrias continúa siendo importada, lo que limita el efecto directo del comercio exterior sobre el crecimiento interno. En este contexto, el fortalecimiento de proveedores locales y la integración de pequeñas y medianas empresas a las cadenas globales se perfilan como palancas clave, en línea con los objetivos del Plan México.
El COMCE señaló que el reto hacia adelante consiste en convertir el liderazgo exportador en un motor más potente de crecimiento económico sostenido. Sectores como el automotriz, aeroespacial, dispositivos médicos, electrónica avanzada y maquinaria especializada ofrecen oportunidades claras para elevar el contenido nacional, impulsar la innovación y generar empleos de mayor valor agregado.
En el marco de la revisión del T-MEC prevista para este año, el organismo destacó la importancia de una agenda coordinada entre el sector privado y las autoridades. Fortalecer la correlación positiva entre exportaciones y crecimiento económico permitirá que México no solo mantenga su liderazgo comercial, sino que traduzca esa fortaleza en bienestar y desarrollo de largo plazo, concluyó Contreras Pérez.


