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Inversores de AstraZeneca se muestran reacios ante los rumores de una fusión con Bristol Myers

Las acciones de AstraZeneca bajaban un 4.8 %, lo que las situaba como la segunda mayor caída del índice FTSE 100.
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Reuters.- Las acciones de AstraZeneca cayeron el lunes, cuando los inversores reaccionaron con recelo ante las noticias sobre las negociaciones de fusión con Bristol Myers Squibb para crear lo que se convertiría en una de las mayores empresas farmacéuticas del mundo, con un valor conjunto de casi 400, 000 millones de dólares.

Las acciones de AstraZeneca bajaban un 4.8 %, lo que las situaba como la segunda mayor caída del índice FTSE 100, ya que inversores y analistas señalaron que la mayor empresa farmacéutica británica no tenía una necesidad evidente de una adquisición transformadora, a pesar de los posibles beneficios financieros. Por su parte, las acciones de Bristol Myers subían alrededor de un 5 % en las operaciones previas a la apertura del mercado estadounidense.

Si ambas empresas se fusionaran, se crearía la cuarta mayor empresa farmacéutica del mundo por capitalización bursátil y la mayor por ingresos, uniendo a una de las principales empresas farmacéuticas de Europa con un competidor estadounidense.

Una persona familiarizada con el asunto declaró a Reuters que AstraZeneca y Bristol habían mantenido conversaciones, lo que confirma una información anterior del Financial Times. El viernes, ambas empresas sumaban una capitalización bursátil de casi 400,000 millones de dólares, con AstraZeneca valorada en 264 110 millones de dólares y Bristol Myers en 133,410 millones de dólares.

Un portavoz de AstraZeneca se negó a hacer comentarios el lunes. Bristol Myers, con sede en Nueva Jersey, no respondió a una solicitud de comentarios el domingo.

Analistas e inversores cuestionaron la lógica de un acuerdo para AstraZeneca, que ha sido una de las empresas más exitosas del sector bajo la dirección de su director ejecutivo desde hace mucho tiempo, Pascal Soriot.

“La única ventaja para AstraZeneca en esta supuesta fusión con BMS parece ser acelerar su presencia y sus ventas en EU”, afirmó Lucy Coutts, directora de inversiones de JM Finn, accionista de AstraZeneca. Según ella, AstraZeneca ya lo estaba haciendo, pero al “ritmo y con el coste adecuados” para los accionistas. “En definitiva, los accionistas de BMS serían los ganadores de cualquier fusión con AZN, por lo que esta noticia será, sin duda, recibida con frialdad por los accionistas de AZN2, añadió.

Aunque AstraZeneca completó este año una cotización directa en la Bolsa de Nueva York, lo que subraya su enfoque en su mayor mercado y su objetivo de beneficiarse de las valoraciones más altas de EU, un acuerdo con Bristol Myers significaría, en la práctica, que una empresa británica comprara a un gigante farmacéutico estadounidense.

Los accionistas de Astrazeneca se muestran fríos ante los planes de planes de una megafusión

“Una fusión con Bristol no tiene sentido ni desde el punto de vista estratégico ni financiero”, afirmó Markus Manns, gestor de carteras de Union Investment, accionista de AstraZeneca.

Soriot, durante sus 14 años como consejero delegado, había dado prioridad a la investigación y el desarrollo frente a la reducción de costes, y un acuerdo “perturbaría profundamente una empresa bien gestionada y con una cartera de productos completa”, añadió Manns.

Lukas Leu, gestor de carteras de ATG Healthcare, accionista de AstraZeneca, señaló que un acuerdo podría impulsar los márgenes gracias a las sinergias de costes y ampliar el alcance en neurociencia y terapia celular, pero se preguntó cómo posicionaría la empresa fusionada los medicamentos que compiten entre sí.

“No soy muy partidario de las megafusiones, ya que frenan la innovación y la agilidad, y a corto plazo diluirían el crecimiento de AstraZeneca”, afirmó.

Giro hacia Estados Unidos

Un aliciente para AstraZeneca podría ser ampliar aún más su presencia en Estados Unidos, que ya es su mayor mercado. Bristol Myers obtiene la mayor parte de sus ingresos de EU, donde cuenta con una de las mayores presencias comerciales.

Un gestor de cartera de uno de los 20 principales accionistas de AstraZeneca, que habló bajo condición de anonimato, señaló que, aunque “puede resultar atractivo aumentar la exposición en EU”, tal operación “sería una sorpresa, dado que la dirección de Astra ha respaldado sistemáticamente el crecimiento orgánico del negocio a través de la inversión en I+D“.

“La opinión generalizada es que Astra cuenta con una cartera de productos en desarrollo más sólida y sufre menos presión por la expiración de patentes que BMS, así que ¿por qué diluir eso y reducir las perspectivas de crecimiento?”.

Desde que el presidente Donald Trump volvió al cargo, AstraZeneca ha invertido decenas de miles de millones de dólares en la fabricación en EU y ha cultivado estrechos vínculos con la Administración, al tiempo que persigue el ambicioso objetivo de generar la mitad de sus 80,000 millones de dólares de ingresos anuales previstos para 2030 a partir del mercado estadounidense. El año pasado generó unos ingresos de unos 59,000 millones de dólares.

El mercado desconcertado por las noticias sobre las negociaciones

Los analistas de Jefferies señalaron en una nota que les desconcertaban los informes sobre las negociaciones, dado que AstraZeneca cuenta con un sólido “perfil de crecimiento e innovación”. “Si hay una empresa que no necesita ingeniería financiera, esa es AstraZeneca”, escribieron.

Sean Conroy, analista de Shore Capital, señaló que un acuerdo podría ayudar a AstraZeneca a hacer frente a la crisis de patentes a la que se enfrentará a partir de 2030 y a reforzar su negocio oncológico, aunque advirtió de que los inversores “no suelen ser partidarios de megafusiones de este tipo”.

Añadió que el solapamiento entre el Opdivo de Bristol Myers y el Imfinzi de AstraZeneca, que son medicamentos del mismo tipo de inmunoterapia contra el cáncer, podría atraer la atención de las autoridades de competencia.

“Si los rumores sobre la fusión resultaran ciertos, esto representaría para la industria farmacéutica el equivalente al momento de la privatización de la FIFA”, añadió Manns, refiriéndose a los planes, ahora abandonados, de vender una participación en la Copa Mundial. “(Es decir, una) propuesta mal concebida que sería recibida con considerable desconcierto por muchos participantes en el mercado”.