El uso de plataformas digitales y herramientas basadas en inteligencia artificial se ha convertido en un factor clave para la competitividad empresarial en el comercio exterior. Sin embargo, México aún no ha logrado aprovechar plenamente su potencial en este ámbito, lo que lo coloca en desventaja frente a otras economías.
De acuerdo con el Ranking Mundial de Competitividad Digital 2025, elaborado por el International Institute for Management Development, el país ocupa el lugar 59 de 69 naciones evaluadas, una caída respecto a la posición 54 registrada en 2023. Este retroceso refleja los desafíos persistentes en materia de adopción tecnológica y preparación digital.
El informe señala que, aunque existen avances en la integración de herramientas tecnológicas, México enfrenta rezagos importantes en indicadores como “Preparación para el Futuro” y “Tecnología”. Estas debilidades se traducen en una menor eficiencia en procesos clave, particularmente en el comercio exterior.
La brecha es evidente al comparar tiempos de operación con otras economías. En países altamente digitalizados como Singapur, la aprobación de permisos aduaneros puede realizarse en menos de 10 minutos, mientras que en Japón la liberación de carga aérea se completa en menos de un día. En contraste, en México el despacho promedio puede tardar entre 24 y 48 horas, e incluso extenderse por varios días dependiendo de la complejidad de los trámites y la infraestructura disponible.
Para Carlos Pérez, director general de NYCE México y socio global de QIMA, la digitalización ya no es opcional, sino un habilitador estratégico. Destacó que estas herramientas permiten reducir costos operativos al eliminar procesos manuales, agilizar tiempos mediante validaciones en tiempo real y fortalecer la transparencia y trazabilidad en toda la cadena de suministro.
En los últimos cinco años, las autoridades han impulsado la modernización de sistemas en aduanas y en el Servicio de Administración Tributaria (SAT), con el objetivo de facilitar las operaciones de importación y exportación. Paralelamente, el sector privado ha desarrollado soluciones tecnológicas para fortalecer el ecosistema comercial.
No obstante, Pérez advirtió que la infraestructura por sí sola no es suficiente. Subrayó que el principal reto radica en la capacitación del capital humano para aprovechar estas herramientas de manera estratégica en la operación diaria de las empresas.
El directivo enfatizó que cerrar la brecha digital no depende únicamente de la tecnología, sino de su correcta implementación. La combinación de infraestructura, formación y adopción efectiva será determinante para que México mejore su posición competitiva.
De no acelerarse este proceso, el país podría profundizar su rezago y perder oportunidades clave en las cadenas globales de valor, en un entorno donde la eficiencia, la velocidad y la trazabilidad se han convertido en requisitos indispensables.


