Milton Friedman, considerado el padre del monetarismo, dijo: “subir las tasas de interés es como pisar los frenos de la economía, pero con un retraso en el tiempo”. A partir de la década de 1970, las posturas monetaristas ganaron terreno y en la actualidad las tasas de interés se han convertido en la herramienta de política monetaria más utilizada por los bancos centrales que buscan equilibrar el poder adquisitivo de la moneda, lo que se traduce en tratar de controlar la inflación.
Existe un debate constante respecto a las ideas monetaristas y las keynesianas en cuanto a las causas que provocan los movimientos de las tasas de interés, pero ambas coinciden en que tienen un impacto muy importante en la economía real; esto es, un aumento de tasas de interés, por lo regular, desacelera una economía; mientras que, de manera contraria, una disminución en las tasas de interés impulsa la economía.
Lo anterior nos sirve de preámbulo debido a que la atención de los inversionistas globales se enfoca actualmente en las tasas de interés. El conflicto en Medio Oriente ha provocado que los precios del petróleo suban más de 60% en apenas unas cuantas semanas, lo que ha contaminado a otros bienes y servicios que también se están encareciendo. La esperanza del mercado era que el conflicto terminaría pronto, pero todo apunta a que se prolongará y que el choque inflacionario no será transitorio.
El mercado de bonos ya refleja esta expectativa, lo que ha llevado a un aumento en las tasas de interés globales. Por ejemplo, en EU el bono a 10 años ya cotiza en 4.65% siendo un máximo desde inicios de 2025, el instrumento a 30 años alcanza 5.17% siendo un máximo desde 2006, en Japón el bono a 10 años esta muy cerca de 2.80% máximo desde la década de los años noventa y la referencia en Alemania alcanza 3.18%, máximo desde 2011. Como se puede observar, el aumento de las tasas de interés ha sido generalizado.
El principal riesgo actualmente es que se presente una escalada constante en el encarecimiento del financiamiento similar a lo que se vivió después del covid y de la guerra entre Rusia y Ucrania; hasta antes de 2022 las tasas hipotecarias a 15 años rondaban el 2.5%, pero para 2023 se había disparado hasta 7.0%. A partir de 2024 se presenta un proceso de desaceleración en las tasas hipotecarias, pero todavía en niveles altos actualmente en alrededor de 5.7%. No me quiero imaginar el impacto que provocaría que las tasas hipotecarias y de otros créditos se duplique respecto a los niveles actuales.
Si bien, entre 2022 y 2023 todavía había regiones que permitían financiamiento relativamente barato (Japón principalmente), hoy vemos que el aumento de tasas de interés es global. Esto trae otro riesgo financiero relacionado a operaciones de carry trade; después de la crisis financiera de 2008-2009, el mundo se acostumbró a bajas tasas inflacionarias y por lo tanto a tasas de interés también bajas; pero por el impacto del covid, cambios en las relaciones comerciales y conflictos geopolíticos, el paradigma parece estar cambiando.
El aumento de tasas de interés de países desarrollados llevará a que los agentes económicos tengan que cubrir sus posiciones a costos financieros más altos, lo que desincentiva este tipo de operaciones y que pudiera generar distorsiones en los mercados financieros globales; en los últimos dos años hemos visto algunos episodios de volatilidad justo por el aumento de tasas en Japón; pero hasta el momento dichos choques han sido aislados.
La política monetaria global se basa en el anclaje de las expectativas inflacionarias de los agentes económicos dentro de los rangos objetivos, pero cuando los agentes y el mercado comienzan a percibir mayores riesgos, toman decisiones inmediatamente, y es justo lo que vemos en los últimos días: La expectativa de que el conflicto en Medio Oriente se extienda en el tiempo lleva a que las expectativas inflacionarias aumenten, esto lleva a que las probabilidades de que la FED suba la tasa de referencia en el segundo semestre aumenten, los inversionistas liquidan exposición a instrumentos de deuda de largo plazo, lo que provoca que el precio de estos instrumentos caiga y que las tasas de interés de mercado aumenten; un aumento constante y prolongado de las tasas de interés impactará de manera negativa al desempeño económico.
Como se puede ver, se genera un círculo vicioso. Por todo lo anterior, es muy importante que el conflicto termine pronto.


