Reuters.- Brasil se prepara para que Estados Unidos imponga un nuevo arancel del 25% a miles de sus importaciones tras meses de negociaciones intensas, pero en gran medida infructuosas, informaron a Reuters tres personas familiarizadas con el asunto, en una medida que se espera que dé inicio a una ronda más amplia de aranceles estadounidenses que afectarán a múltiples países.
El anuncio del Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, previsto para el miércoles, podría afectar a más de 4,000 productos, desde el azúcar hasta el arrabio, exportados desde Brasil al mercado estadounidense, lo que representa unos 15,000 millones de dólares en comercio anual, según un estudio de la Confederación Nacional de la Industria, el principal grupo de presión industrial de Brasil.
“Hubo docenas de reuniones, seis o siete solo en el último mes”, afirmó un funcionario brasileño que pidió no ser identificado porque no estaba autorizado a hablar públicamente sobre el asunto. “Pero quieren lo imposible”.
Las exigencias de Estados Unidos incluían aranceles más bajos en exclusiva para algunas de sus exportaciones, concesiones que la legislación brasileña no permite que el Gobierno otorgue de forma unilateral a un solo país, según indicaron los funcionarios.
Brasil sería el primer país afectado por la nueva estrategia arancelaria de la administración Trump, que se basa en la Sección 301 de la legislación comercial estadounidense, una disposición que autoriza la investigación de presuntas prácticas comerciales desleales.
Este enfoque cobró relevancia después de que la Corte Suprema de Estados Unidos anuló la política arancelaria global de Trump en febrero.
Con cerca de 80 investigaciones comerciales iniciadas por el Representante de Comercio de Estados Unidos, Brasil parece estar a punto de convertirse en el primer caso de prueba de una nueva oleada de aranceles que, en última instancia, podrían aplicarse a docenas de países.
La investigación sobre Brasil, iniciada el pasado mes de julio, citaba varias supuestas prácticas desleales, entre ellas la deforestación ilegal y el sistema de pago instantáneo brasileño Pix, que, según el Gobierno de Estados Unidos, perjudica a las empresas de tarjetas de crédito.
Brasil refutó con vehemencia todas las acusaciones. En una carta enviada al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, el ministro de Asuntos Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, dijo que Washington no ha confirmado sus acusaciones. Añadió que la investigación era “arbitraria” y formaba parte de “una presión económica generalizada impuesta por Estados Unidos”.
Según la Confederación Nacional de la Industria de Brasil, los aumentos arancelarios afectan a productos de los que Brasil es uno de los principales proveedores de Estados Unidos, entre ellos el arrabio, las molduras de madera, el azúcar de caña, el etanol y el tabaco.
Este aumento arancelario, dijo en un comunicado el presidente de la confederación, Ricardo Alban, “perjudica a las empresas de ambos países”.
“Se están disparando en el pie”
Se espera que los aranceles propuestos en virtud de la Sección 301 eximan a varias categorías de productos brasileños, como la carne de vacuno, el café, las tierras raras y las piezas de aeronaves, que constituyen la mayor parte de las exportaciones del país a Estados Unidos.
Esos productos ya habían quedado exentos de los anteriores aranceles del 40% que la administración Trump impuso a los productos brasileños, una medida motivada políticamente por la detención del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, aliado de Trump que actualmente cumple arresto domiciliario por intentar mantenerse en el poder tras perder las elecciones de 2022.
Las relaciones entre Trump y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los líderes de izquierda más destacados de América Latina, han mejorado desde entonces, lo que ha aliviado las tensiones políticas.
Se prevé que los aranceles entren en vigor menos de tres meses antes de las elecciones presidenciales de Brasil, en las que se espera que Lula se enfrente al hijo de Bolsonaro, el senador Flavio Bolsonaro. Según fuentes del Gobierno brasileño, el país podría tomar medidas de represalia una vez que los aranceles estadounidenses entren en vigor, dependiendo de su impacto.
Brasil también ha sido incluido en otra investigación 301 de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que concluirá el 24 de julio, sobre las conexiones con el trabajo forzoso en las cadenas de suministro de decenas de países.
Se prevé que la investigación dé lugar a un arancel adicional del 12.5%, lo que elevaría la carga total para los productos brasileños al 37.5%. Estas medidas corren el riesgo de tensar aún más unas relaciones comerciales que ya han comenzado a deteriorarse.
Los datos de la Cámara de Comercio Americano-Brasileña muestran que la cuota de Estados Unidos en el comercio total de Brasil cayó al 9.7% en el primer semestre de este año, en comparación con el mismo periodo de 2025, cuando representaba el 12.1%, y es el nivel más bajo desde que se tienen registros, en 1997.
Las autoridades brasileñas afirman que los aranceles estadounidenses no han doblegado al país, pero sí han obligado a las empresas a buscar otros socios, lo que ha estrechado las relaciones con China. “Se están disparando en el pie”, afirmó un funcionario refiriéndose a la administración Trump. “Están empujando a Brasil y a otros países cada vez más hacia Asia”.


