Cuando toda la atención estaba puesta en las minutas de la última reunión del Comité de Política Monetaria de la Reserva Federal, cuyo tono resultó más alcista o hawkish, el Departamento del Tesoro sorprendió al mercado con un anuncio que terminó eclipsando su publicación.
Las minutas mostraron que varios integrantes favorecieron un aumento de 25 puntos base en la reunión de julio y que muchos consideran que sería necesario endurecer la política monetaria si la inflación no comienza a converger hacia el objetivo de 2%. Sin embargo, el Tesoro anunció que, a partir del 9 de septiembre, elevará de 2,000 millones a por lo menos 4,000 millones de dólares por operación el monto de sus recompras de bonos de largo plazo, específicamente en los segmentos de 10 a 20 y de 20 a 30 años.
Aunque el objetivo oficial es mejorar la liquidez y el funcionamiento del mercado, los inversionistas interpretaron la medida como un intento por contener el incremento de los rendimientos de largo plazo. Antes del anuncio, el bono del Tesoro a 10 años había alcanzado 4.7450%.
Tras conocerse la medida, los precios de los bonos subieron y sus rendimientos descendieron hasta 10 puntos base en algunos plazos. Uno de los activos más afectados fue el dólar, que perdió terreno frente a las principales divisas. El peso mexicano logró romper el nivel psicológico de 17.00 pesos por dólar y el viernes alcanzó un mínimo de 16.8850. Por su parte, el euro, que comenzó la semana alrededor de 1.1550 dólares, llegó a tocar un máximo de 1.1710.
El oro también fue uno de los principales beneficiados: acumuló un avance cercano a 5% durante la semana y este lunes llegó a superar los 4,670 dólares por onza.
El jueves, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que las operaciones podrían ser incluso mayores a los 4 mil millones de dólares anunciados inicialmente. Lejos de tranquilizar completamente al mercado, sus palabras aumentaron la incertidumbre, ya que varios operadores y analistas cuestionaron que el gobierno intervenga en la formación de precios de un mercado tan profundo y flexible como el de los bonos estadounidenses.
Además, una reducción artificial de los rendimientos de largo plazo podría relajar las condiciones financieras justamente cuando varios integrantes de la Reserva Federal consideran que quizá sea necesario endurecerlas para controlar la inflación.
Por esta razón, el viernes el rendimiento del bono a 10 años volvió a acercarse a 4.73%, prácticamente el mismo nivel que tenía antes del anuncio. Los inversionistas continúan preocupados por el manejo fiscal y económico de Estados Unidos, especialmente después de que la deuda pública rebasó por primera vez los 40 trillones de dólares.
Ante las críticas al plan, el presidente Donald Trump afirmó el viernes que no instruyó a Bessent para intervenir en el mercado de bonos y que la decisión fue tomada por el propio secretario del Tesoro.
Bessent ofrecerá este lunes una conferencia de prensa para detallar las nuevas medidas económicas y sanciones contra Irán. Sin embargo, seguramente también enfrentará preguntas sobre el programa de recompra de bonos y sus posibles consecuencias para los mercados.
Esta semana, la atención estará puesta en el simposio de Jackson Hole, organizado por la Reserva Federal de Kansas City, que se celebrará del 27 al 29 de agosto y que reúne cada año a banqueros centrales, economistas y analistas de distintas partes del mundo.
Recordemos que, en la edición de 2025, Jerome Powell, entonces presidente de la Fed, abrió la puerta a posibles recortes de tasas al advertir sobre el deterioro del mercado laboral y el aumento de los riesgos para el empleo. Sus palabras provocaron una fuerte reacción en los mercados y apoyaron el rally de los metales preciosos.
Este año, el escenario es prácticamente opuesto. La atención estará puesta en si Kevin Warsh prepara al mercado para una posible subida de tasas ante la persistencia de la inflación. El riesgo de sorpresa parece inclinarse hacia un mensaje hawkish, especialmente después del tono de las minutas y de las dudas generadas por las recompras del Tesoro.
Warsh hablará el viernes a las 8:00 de la mañana, hora de la Ciudad de México. El mercado estará atento tanto a cualquier señal sobre las próximas decisiones de política monetaria como a sus comentarios sobre el comportamiento de los bonos, la credibilidad de la Reserva Federal y la interacción entre la política monetaria y las acciones del Tesoro.
En cuanto a los datos económicos, el martes se publicarán las ventas de casas nuevas; el miércoles conoceremos la inflación PCE —el indicador favorito de la Fed—, las órdenes de bienes duraderos y la segunda estimación del PIB del segundo trimestre. El viernes se dará a conocer la lectura final de la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan.
Después de la caída de la semana pasada, el dólar frente al peso ya se encuentra en niveles de sobreventa, con un RSI de 26 puntos. Esto incrementa la posibilidad de un rebote técnico, aunque no garantiza un cambio de tendencia.
Para esta semana ubico las primeras resistencias en 17.10 y 17.25 pesos por dólar, mientras que los soportes se encuentran en 16.85 y, posteriormente, en 16.50.


