A unos días de que el gobierno federal entregó el Paquete Económico 2027 sin cambios en las tasas del IEPS para bebidas alcohólicas, la Cámara Nacional de la Industria Tequilera (CNIT) volvió a poner sobre la mesa una propuesta para modificar la forma en que se cobra este impuesto: dejar de calcularlo con base en el valor de la bebida y establecerlo de acuerdo con su contenido de alcohol.
El paquete fiscal entregado el 8 de septiembre no incluyó una modificación al esquema del IEPS para bebidas alcohólicas. El gobierno planteó una política de recaudación enfocada en medidas contra la evasión y ajustes a impuestos existentes, sin crear nuevos gravámenes. Para la industria tequilera, la ausencia de cambios no cierra la discusión. La CNIT lleva alrededor de seis años con esta propuesta y buscará que el Congreso la retome durante el análisis del paquete.
Ana Cristina Villalpando, directora general de la CNIT, afirmó que la industria mantendrá el planteamiento pese a que no apareció en la iniciativa fiscal. “Nosotros vamos a seguir impulsando la propuesta porque alcohol es alcohol y queremos que la recaudación sea más justa”, dijo.
La propuesta plantea sustituir el esquema actual, conocido como ad valorem, por uno ad quantum, en el que el impuesto se determina a partir de los litros de alcohol puro contenidos en cada bebida. Luis Felipe Villalobos, gerente de Administración y Planeación de la CNIT, explicó que la organización propone una cuota de 138 pesos por litro de alcohol puro, con el objetivo de redistribuir la carga fiscal entre las distintas categorías sin provocar un aumento generalizado de la recaudación.
“El trabajo que hemos hecho en los últimos años es cambiar el esquema de cómo se cobra actualmente, en base al valor, a que la base del impuesto sea el contenido de alcohol”, explicó Villalobos. La Cámara considera que este modelo se acerca a las prácticas internacionales y que México mantiene un esquema que no ha cambiado desde 1982.
El planteamiento adquiere relevancia porque el mercado mexicano ha dado mayor espacio a bebidas de bajo precio y alta graduación alcohólica. La CNIT sostiene que el esquema actual genera un incentivo para esos productos, ya que una bebida con menor precio paga menos IEPS aunque tenga una cantidad importante de alcohol. Villalobos puso como ejemplo un tequila de 750 mililitros con 38% de alcohol y un precio de referencia de 476 pesos, que bajo el esquema actual paga alrededor de 142 pesos de impuesto. Con la cuota propuesta, el gravamen sería de 39.33 pesos.
El efecto sería inverso para bebidas de menor precio y alta graduación. En el ejemplo presentado por la CNIT, un aguardiente de 960 mililitros con 24% de alcohol, cuyo precio ronda los 30 pesos, pasaría a un impuesto de 31.79 pesos y tendría un aumento de 26.49 pesos en el precio, equivalente a 88%. Aun con ese ajuste, el producto tendría un precio cercano a 56 pesos.
Para el tequila del ejemplo, en cambio, la CNIT calcula una reducción cercana a 120 pesos, alrededor de 25% del precio. La diferencia muestra el objetivo central de la propuesta: que una bebida con mayor precio no pague más impuesto únicamente por su valor comercial, mientras un producto de bajo precio con una cantidad relevante de alcohol mantiene una carga fiscal reducida.
Villalobos sostiene que el cambio también modificaría la composición del consumo. “El esquema actual ha provocado que hace 10 años se vendiera un millón de cajas más de tequila que de aguardiente, mientras que ahora se vende un millón de cajas más de aguardiente que de tequila”, señaló.
La CNIT calcula que la propuesta podría mantener una recaudación cercana a 83,000 millones de pesos por IEPS en 2026 y generar alrededor de 3,900 millones de pesos adicionales por IVA, de acuerdo con un simulador desarrollado por la propia organización. El objetivo no consiste en elevar de forma agresiva la recaudación, sino en cambiar la distribución de la carga entre categorías.
La industria también sostiene que el nuevo esquema facilitaría la fiscalización. De acuerdo con Villalobos, 20 empresas concentran alrededor de 70% del mercado de bebidas alcohólicas y el cambio permitiría cobrar el impuesto en la primera etapa de la cadena, lo que reduciría de más de 800,000 a menos de 1,000 los contribuyentes involucrados en el proceso de recaudación.
Un mercado con menor consumo
La discusión fiscal llega en un momento menos favorable para el tequila. La CNIT prevé una caída de alrededor de 3% en las ventas de tequila durante 2026, después de una disminución de 3.2% en 2025. La organización considera que la contracción del poder adquisitivo ya afecta el consumo de bebidas alcohólicas y otros productos que los hogares consideran no indispensables.
El escenario también afecta los mercados de exportación. Estados Unidos mantiene su posición como principal destino del tequila, pero la CNIT observa una contracción del consumo en ese país, junto con retrocesos en otros mercados. Villalpando explicó que factores como una menor capacidad adquisitiva y la incertidumbre han afectado el gasto en productos que no forman parte de las necesidades básicas.
A pesar de esta presión, la industria no plantea una retirada del mercado estadounidense. Busca preservar las condiciones comerciales actuales mientras amplía su presencia en otros destinos. La Cámara destaca que el tequila tiene una cadena económica relevante en Estados Unidos y que la bebida también genera actividad en restaurantes, bares y otros negocios vinculados con la hospitalidad.
India aparece como uno de los principales proyectos de diversificación internacional. México y ese país mantienen conversaciones para un posible acuerdo comercial y la CNIT busca que las bebidas mexicanas con denominación de origen tengan un lugar en las negociaciones.
El mercado todavía representa un volumen pequeño para el tequila, con alrededor de 2 millones de litros exportados, pero las ventas han crecido a doble dígito pese a las barreras de entrada. El tequila enfrenta un arancel de 150% en India y, en algunas provincias, los impuestos locales pueden llevar la carga hasta 264%.
Villalobos considera que una reducción arancelaria podría acelerar las exportaciones. La industria toma como referencia los acuerdos que India alcanzó con otras bebidas, como el whisky escocés y el bourbon, que redujeron sus tasas arancelarias. “Si logramos la reducción arancelaria, sí esperamos que se potencialice el crecimiento de las exportaciones”, afirmó.
India no es el único mercado que observa la industria. La CNIT identifica oportunidades en Colombia, Costa Rica, Japón y China, aunque por ahora solo India cuenta con una estrategia específica, presupuesto y calendario de trabajo junto con el gobierno federal. En otros mercados, la Cámara participa en exposiciones, concursos y encuentros para aumentar el conocimiento sobre el tequila y generar interés entre consumidores y distribuidores.
El reto de los pequeños productores
La modificación del IEPS también busca cambiar las condiciones para productores de bebidas con denominación de origen como mezcal, raicilla, sotol, bacanora y charanda. La CNIT sostiene que el esquema basado en valor afecta a productos con mayor precio, aunque ese precio incorpore procesos artesanales y valor agregado.
Villalpando señaló que las bebidas producidas por pequeños destiladores no pueden competir con los precios de productos de bajo costo que tienen una carga fiscal menor. “La realidad es que son productos que no pueden competir con estos precios que están en el mercado”, afirmó.
La propuesta contempla además un beneficio para pequeños productores con una producción de hasta 10,000 litros, de acuerdo con la explicación de la directora general. El objetivo es facilitar su formalización, preservar procesos tradicionales y darles mejores condiciones para competir dentro del mercado formal.
La Cámara sostiene que el planteamiento también cuenta con respaldo de otros segmentos de bebidas alcohólicas. Durante los foros realizados por la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados participaron representantes de mezcal, raicilla, cerveza artesanal, vino y tequila, entre otras categorías, y la CNIT afirma que no ha identificado una posición contraria entre las denominaciones de origen.
La discusión, sin embargo, apenas comienza. La propuesta quedó fuera del Paquete Económico 2027, pero la Comisión de Hacienda prevé abrir espacios de discusión con distintos sectores durante el análisis del paquete. La CNIT anticipa que participará en esas mesas para intentar incorporar el cambio en el esquema de cobro del IEPS.
Para la industria, el objetivo es modificar un impuesto que considera desactualizado sin provocar un aumento general de la carga fiscal. En un mercado donde las ventas de tequila enfrentan una contracción y los consumidores tienen mayor sensibilidad al precio, la Cámara busca que el gravamen refleje el contenido alcohólico de cada bebida y que el cambio reduzca el espacio para productos muy baratos con alta graduación. Al mismo tiempo, pretende utilizar la modificación fiscal para fortalecer a los pequeños productores y ampliar la presencia de las bebidas mexicanas en mercados internacionales.


