Tulum ganó fama como uno de los destinos de mayor crecimiento turístico de México después de la pandemia, pero ahora enfrenta el reverso de ese auge: menos ocupación hotelera, una caída en el flujo de pasajeros de su aeropuerto y una conectividad aérea que comienza a ajustarse ante un mercado más competido.
Aeroméxico suspenderá temporalmente sus operaciones hacia y desde el Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto a partir del 30 de septiembre, después de poco menos de tres años de haber comenzado a volar al destino. La aerolínea atribuyó la decisión a “condiciones de mercado” y a la necesidad de maximizar su red de rutas.
Volaris también reducirá su presencia en Tulum. La compañía confirmó que suspenderá temporalmente sus vuelos hacia y desde el aeropuerto a partir del 7 de enero de 2027, después de revisar la rentabilidad de sus rutas y detectar menores factores de ocupación. La aerolínea también señaló el aumento de tarifas aeroportuarias y otros costos asociados a los viajes como parte del contexto de su decisión.
La salida de las dos aerolíneas ocurre cuando Tulum enfrenta una caída de demanda mayor a la de otros destinos de Quintana Roo. Entre enero y julio de 2026, la ocupación hotelera del destino fue de 63.69%, frente a 72.67% en el mismo periodo de 2025, una caída de 8.99 puntos porcentuales. En el conjunto del estado, la ocupación bajó 3.56 puntos, de 75.10% a 71.54% en el mismo periodo, de acuerdo con datos del Sistema de Información Turística de Quintana Roo (Siturq).
Tulum resiente la caída del turismo estadounidense
El problema toca especialmente a un destino que construyó buena parte de su crecimiento reciente alrededor del visitante internacional. En enero de 2026, los pasajeros internacionales que llegaron al aeropuerto de Tulum cayeron 30.4% frente a enero de 2025, mientras que los procedentes de Estados Unidos disminuyeron 41.9%. La menor llegada de viajeros estadounidenses forma parte de una contracción más amplia de la demanda aérea de ese país hacia Quintana Roo: para julio y agosto de 2026, un estudio de la Universidad Anáhuac Cancún y Sustainable Tourism Advanced Research Center estimó una reducción de 22.5% en los asientos disponibles desde Estados Unidos hacia los aeropuertos de Cancún, Cozumel y Tulum.
Esa concentración internacional deja a Tulum más expuesto cuando uno de sus principales mercados emisores pierde dinamismo. El aeropuerto también refleja el ajuste: entre enero y junio de 2026 movilizó 471,500 pasajeros, 33.2% menos que los 705,400 del mismo periodo de 2025, de acuerdo con datos de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC). La caída fue todavía mayor entre los pasajeros internacionales, con un descenso de 40.8%, de 417,600 a 247,100.
La caída resulta relevante para una terminal que nació precisamente para ampliar la conectividad de Tulum y desconcentrar parte del tráfico de la Riviera Maya. El Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto fue inaugurado el 1 de diciembre de 2023 con una capacidad inicial para atender hasta 5.5 millones de pasajeros al año y 32,000 operaciones.
En 2025, el aeropuerto movilizó 1.24 millones de pasajeros, una cifra prácticamente estable frente a los 1.23 millones de 2024. El cambio de tendencia aparece en 2026: solo entre enero y junio la terminal ya acumulaba una reducción de un tercio en su tráfico frente al mismo periodo del año anterior.
El menor flujo aéreo coincide con un problema que el destino arrastra desde el periodo de mayor expansión: la percepción de que Tulum se volvió demasiado caro frente a otras opciones de sol y playa. Hoteles, restaurantes, entretenimiento y algunos servicios turísticos elevaron el costo de la experiencia, mientras el viajero tiene hoy más alternativas dentro y fuera de México.
La presión sobre los precios no es solo una percepción entre viajeros. En noviembre de 2025, la Procuraduría Federal del Consumidor realizó un operativo en Tulum después de recibir denuncias por incrementos en productos y servicios turísticos. En el Parque Jaguar encontró un precio promedio de 3,577.50 pesos para una habitación sencilla, con un máximo de 10,569 pesos, mientras que en hoteles del centro de Tulum las habitaciones sencillas monitoreadas oscilaban entre 600 y 1,200 pesos. También detectó precios elevados en alimentos y bebidas.
El destino ha comenzado a responder a ese problema. El gobierno federal lanzó en 2026 el Plan Tulum Renace, que contempla el acceso gratuito al Parque del Jaguar y una reducción de las tarifas para la Zona Arqueológica y el Área Natural Protegida: 80 pesos para visitantes nacionales y 265 pesos para extranjeros. Además, se mantienen accesos públicos y gratuitos a las playas.
Pero para el sector hotelero, reducir tarifas de acceso no resuelve por sí solo el problema de demanda. “Es un mix de varias cosas: la inseguridad, la poca promoción y la competitividad del destino. Tenemos un Bacalar que está emergiendo de forma positiva y un Holbox que avanza y se va afianzando. Tulum se tiene que ajustar y apegar a la realidad de la demanda de turistas hacia el destino”, dice Conrad Bergwerf, expresidente de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya.
La competencia también se amplió dentro del propio Caribe. Mientras Tulum enfrenta una reducción en su conectividad, Aeroméxico anunció nuevas rutas directas desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México hacia Nassau, Bahamas, y Montego Bay, Jamaica, que comenzarán antes de Semana Santa de 2027. Las nuevas rutas amplían la oferta de destinos de playa a los que pueden acceder los viajeros mexicanos desde la capital.
El movimiento de las aerolíneas no significa que Tulum haya quedado desconectado. Viva Aerobus, Mexicana de Aviación y otras compañías mantienen operaciones en la terminal, además de que el aeropuerto conserva conexiones nacionales e internacionales. Sin embargo, la reducción de capacidad ocurre en un momento en que el destino necesita recuperar demanda y demostrar que puede sostener una oferta turística más competitiva.
El reto de Tulum ya no consiste solamente en atraer más visitantes. Después del crecimiento acelerado que lo convirtió en una marca turística internacional asociada con wellness, gastronomía, naturaleza y experiencias de alto valor, el destino necesita conseguir que esa propuesta vuelva a ser suficientemente atractiva frente a un viajero que compara precios, conectividad y experiencias antes de decidir dónde pasar sus vacaciones.
La salida temporal de Aeroméxico y el ajuste anunciado por Volaris son, en ese sentido, una señal del cambio en el mercado: las aerolíneas están revisando dónde colocar su capacidad mientras Tulum necesita recuperar ocupación, competitividad y demanda para volver a justificar el crecimiento de infraestructura y oferta que acompañó su auge.


