Crédito: Kelly Sikkema vía Unsplash

Plan México abre la puerta a deducciones de hasta 91% para nuevas inversiones

El Plan México ofrece deducciones de hasta 91% para nuevas inversiones en maquinaria, manufactura e infraestructura. Conoce cómo funcionarán los estímulos fiscales.
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El gobierno busca acelerar la inversión productiva con estímulos fiscales para empresas que compren maquinaria, equipo e infraestructura nueva, además de incentivos para capacitación e innovación. El beneficio llega en un momento en que México intenta convertir el Plan México en proyectos concretos de manufactura, tecnología y proveeduría.

El Plan México pone una parte importante de su apuesta por la inversión sobre la mesa fiscal. Las empresas que realicen determinadas inversiones en México podrán acceder a deducciones inmediatas de hasta 91% sobre bienes nuevos de activo fijo durante 2025 y 2026, mientras que el porcentaje llegará hasta 89% para activos adquiridos entre 2027 y 2030.

El incentivo busca reducir el costo fiscal de proyectos productivos y dar mayor atractivo a inversiones relacionadas con manufactura, infraestructura, energía, tecnología y logística, entre otras actividades. De acuerdo con TMF Group, la medida puede ser especialmente relevante para compañías que requieren maquinaria pesada, equipos de generación eléctrica, sistemas electromecánicos, infraestructura para tratamiento de agua y proyectos logísticos o portuarios.

La medida llega mientras el gobierno intenta utilizar los estímulos fiscales como una de las herramientas para aterrizar el Plan México, una estrategia que busca elevar la inversión y fortalecer la capacidad productiva del país.

El atractivo del esquema está en la velocidad con la que las empresas pueden reconocer fiscalmente determinadas inversiones. En lugar de esperar varios ejercicios para aplicar la deducción correspondiente, las compañías que cumplan con las condiciones pueden utilizar de manera inmediata el porcentaje establecido para cada activo y actividad.

El diferencial para las inversiones

Los porcentajes no son iguales para todos los proyectos. Para inversiones realizadas en 2025 y 2026, el rango va de 41% a 91%. Para los activos adquiridos entre 2027 y 2030, las tasas se ubican entre 35% y 89%.

Entre los ejemplos incluidos por TMF Group aparece la maquinaria utilizada en manufactura, ensamble y transformación de componentes, que puede alcanzar una deducción inmediata de 91%. Para una inversión de 100 millones de pesos, el ejemplo contempla una deducción de 91 millones y una reducción de ISR de 27.3 millones de pesos, bajo una tasa de 30%.

La maquinaria destinada a innovación tiene una deducción estimada de 89%, mientras que una inversión en edificios puede alcanzar 56%. En el caso de maquinaria industrial no especificada, el ejemplo utiliza una tasa de 72%.

El beneficio no se limita a la compra de activos. El Plan México también contempla una deducción adicional equivalente a 25% del incremento en los gastos de capacitación e innovación respecto del promedio de los tres ejercicios fiscales anteriores.

Con ello, la estrategia fiscal busca que la inversión no se concentre únicamente en ampliar capacidad instalada, sino que también incorpore formación de trabajadores y desarrollo tecnológico.

Daniel Montiel, gerente de Impuestos en TMF México, señaló que los estímulos pueden incorporarse desde las primeras etapas de planeación de un proyecto, siempre que las empresas identifiquen los activos elegibles, determinen correctamente el porcentaje de deducción y cuenten con la documentación necesaria para mantener el cumplimiento.

El esquema también establece condiciones para acceder a los beneficios. Las empresas deben estar inscritas en el Registro Federal de Contribuyentes y contar con el Buzón Tributario habilitado, presentar el proyecto de inversión cuando corresponda y obtener una Constancia de Cumplimiento emitida por el Comité de Evaluación.

Además, los activos deben ser nuevos, entendidos como bienes utilizados por primera vez en México, y la inversión debe destinarse exclusivamente a las actividades del contribuyente.

La situación fiscal de las compañías también será determinante. El decreto contempla restricciones para contribuyentes que se encuentren en determinados listados fiscales, tengan créditos fiscales firmes o no garantizados, estén en liquidación o incumplan requisitos específicos. Si una empresa utiliza el estímulo y posteriormente deja de cumplir las condiciones, deberá cubrir el impuesto correspondiente, además de actualización y recargos.

El momento en que llegan estos incentivos es relevante para la estrategia industrial del gobierno. México busca aprovechar su posición dentro de las cadenas de suministro de América del Norte y atraer nuevos proyectos de manufactura y tecnología, mientras enfrenta el reto de convertir los anuncios de inversión en capital efectivamente desplegado.

En ese contexto, la política fiscal se convierte en una pieza para reducir el costo de entrada de nuevos proyectos y acelerar la renovación de maquinaria y equipos. La lógica es sencilla: si una empresa puede deducir antes una parte importante de una inversión, mejora el efecto fiscal del desembolso y puede elevar el atractivo de ampliar capacidad en México.

Pero el incentivo también plantea un reto para el gobierno: que la deducción se traduzca en nueva inversión y no únicamente en un beneficio para proyectos que las empresas ya tenían contemplados.

Para las compañías, la ventana más agresiva está en los activos adquiridos durante 2025 y 2026, cuando algunos proyectos pueden alcanzar deducciones inmediatas de hasta 91%. A partir de 2027, los porcentajes se reducen en algunos casos, aunque el esquema mantiene incentivos de hasta 89% hasta 2030.

Así, el Plan México busca utilizar el sistema fiscal como una palanca para acelerar maquinaria, infraestructura, innovación y capacitación, con la expectativa de que esos estímulos ayuden a llevar más capital hacia las actividades productivas que el gobierno considera estratégicas.