Reuters.- El acuerdo de China con la Unión Europea para limitar las exportaciones de vehículos híbridos al bloque supone un nuevo revés para los fabricantes chinos de vehículos eléctricos, que han incrementado los envíos de híbridos —exentos de los aranceles de la UE sobre los vehículos eléctricos fabricados en China— ante la ralentización del crecimiento de las ventas en el mercado nacional.
Las exportaciones chinas de vehículos híbridos a los 27 Estados miembros de la UE se triplicaron hasta alcanzar los 7,500 millones de dólares en el primer semestre de este año, frente a los 2,500 millones del año anterior, según datos de las aduanas chinas. La cifra fue casi nueve veces superior a los 845 millones de dólares exportados en todo el año 2021.
Desde que la UE impuso más aranceles a los vehículos eléctricos fabricados en China en 2024, los fabricantes de automóviles chinos han recurrido cada vez más a los híbridos enchufables, que están exentos de dichos aranceles. La escasa infraestructura de recarga en algunas zonas de Europa también ha favorecido la demanda de híbridos enchufables, que se comercializan por su gran autonomía y su bajo consumo de combustible.
SAIC, BYD y Chery representaron más del 90% del volumen de ventas de híbridos chinos en la UE, mientras que los híbridos supusieron más de la mitad de sus ventas en Europa, según Jefferies.
“Se elimina el riesgo arancelario, pero aparece el de cuotas”
Aunque el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, dijo el viernes que el acuerdo reduciría las importaciones en “varios millones de vehículos durante cuatro años”, Bruselas y Pekín aún no han revelado cómo se aplicará el acuerdo.
El Ministerio de Comercio de China dijo el lunes que el acuerdo permitirá un crecimiento continuado de las exportaciones y garantizará a China una cuota no inferior a la concedida a cualquier otra fuente de importaciones.
Los inversionistas interpretaron en gran medida el acuerdo como una distensión comercial y una señal de que los aranceles sobre los híbridos chinos podrían quedar descartados por el momento. Las acciones de BYD caían un 1,8%, mientras que las de Chery y SAIC subían un 0.25% y un 0.4%, respectivamente.
“En general, creemos que se trata de un repunte motivado por el alivio del riesgo ya que las normas de aplicación, los límites de volumen, los precios mínimos y las excepciones aún están pendientes de negociación técnica”, señalaron los analistas de Citi.
El rápido crecimiento de las ventas de híbridos chinos ha supuesto un reto cada vez mayor para los fabricantes europeos, entre ellos Volkswagen, que durante mucho tiempo ha sido el principal vendedor de híbridos enchufables de la región, según Li Yanwei, analista de la Asociación China de Concesionarios de Automóviles.
BYD, el mayor exportador chino de vehículos híbridos a Europa, vendió más híbridos enchufables que modelos totalmente eléctricos en los primeros ocho meses del año, siendo su SUV Seal U el modelo con más ventas, según los datos recopilados por Li. Junto con Chery, SAIC y Geely, la empresa ha reducido la distancia con Volkswagen, que aún ostenta una cuota del 318% del mercado de híbridos enchufables de la UE.
“Veamos si China respeta el acuerdo o busca soluciones alternativas, o exenciones arancelarias temporales”, dijo Michael Dunne, un consultor que sigue de cerca la industria automovilística china.
Los analistas señalaron que el acuerdo acelerará la apuesta de los fabricantes de automóviles chinos por aumentar la producción en Europa.
“Es de esperar que esto refuerce el incentivo para que los fabricantes de automóviles chinos produzcan en Europa”, señaló Bill Russo, fundador de la consultora Automobility, en Shanghái.
“Si el acceso a través de las importaciones se vuelve más restringido, invertir más cerca del cliente resulta más atractivo. Pero la localización requiere capital, es posible que los actores más pequeños se replanteen sus ambiciones europeas”.
Los analistas de Jefferies señalaron que el acuerdo suponía “el fin del riesgo arancelario y el inicio del riesgo de cuotas”, lo que podría empujar a los fabricantes de automóviles chinos hacia modelos de mayor precio, aumentando la presión sobre las marcas prémium alemanas y acelerando los planes para fabricar más vehículos en Europa.


