Reuters.- Elon Musk ve “muchas ventajas” en la fusión de Tesla y SpaceX, pero la decisión no depende de él: se interponen en su camino dos comités especiales a los que no puede pertenecer y una votación de los accionistas de Tesla que él califica de gran obstáculo.
Esa tensión impregna un acuerdo que muchos analistas consideran inevitable. Musk, que se autodefine como “parte en conflicto”, afirmó que los comités aún no se han puesto de acuerdo sobre los términos y que una fusión no es segura, aunque Wall Street espera que se cierre el acuerdo a finales del próximo año.
Las acciones de SpaceX subieron un 8.4%, mientras que las de Tesla ganaron un 1.5% en las operaciones previas a la apertura del mercado.
SpaceX y Tesla están desarrollando conjuntamente la planta de chips Terafab, y la inteligencia artificial representa ya más de la mitad de los ingresos de SpaceX, con un gasto probable de entre 35,000 y 40,000 millones de dólares en el cuarto trimestre para financiar una mayor expansión.
“Creo que una fusión entre Tesla y SpaceX tiene sentido. Es muy estratégica porque ambas empresas están pasando rápidamente a la inteligencia artificial y los sistemas autónomos, y ambas tienen en marcha enormes proyectos de infraestructura”, afirmó Justus Parmar, director ejecutivo de Fortuna Investments e inversionista en ambas empresas.
“Además, se evitarían redundancias y el tiempo que dedica a ir y venir entre ambas entidades, y se reducirían los gastos generales propios de una empresa que cotiza en bolsa, los costos legales y las cargas administrativas”, agregó.
Los analistas han señalado que el creciente gasto de capital en costosas infraestructuras de inteligencia artificial y espaciales lastraría el flujo de caja libre de SpaceX, una presión que una empresa fusionada podría aliviar compartiendo servicios y solicitando préstamos de forma conjunta con Tesla.
También señalan la presentación del Roadster de la semana pasada, en la que un coche de Tesla construido con propulsores de cohetes de SpaceX dio una vuelta de campana y saltó por encima de un camión, como un adelanto de lo que podría producir una empresa fusionada.
La votación de Tesla es el obstáculo
El control también podría ser parte del atractivo que Musk ve en una fusión. Musk posee alrededor del 85% del poder de voto de SpaceX a través de acciones con derecho a voto privilegiado. Sin embargo, en Tesla solo tiene aproximadamente el 20%.
Bill Birmingham, director de investigación de REX Financial, estima que una fusión otorgaría al multimillonario alrededor del 57% de los derechos de voto.
Ryan Zurrer, fundador de Dialectic, lo sitúa en el 58% con una relación de canje de 0,7 acciones de SpaceX por cada acción de Tesla, la cifra orientativa que ha barajado Barclays.
Aún no se ha negociado ninguna relación de canje. Zurrer afirmó que se necesitaría una relación cercana a 0,6 para que Musk mantuviera el control si vendiera más acciones, y que “el mayor obstáculo será el voto de los accionistas de Tesla frente a los propios incentivos de Elon”.
Musk señaló que la parte de Tesla necesita la mayoría de todas las acciones, no solo de las que votan, por lo que cada voto no emitido cuenta en contra del acuerdo. Los analistas han señalado la participación como un riesgo, citando los votos no emitidos por los corredores de bolsa en la junta del año pasado como un factor potencial que podría afectar a las posibilidades de que se apruebe el acuerdo.
A esto le seguirían cuestiones de gobernanza y normativas. Cuando Tesla compró SolarCity en 2016, un tribunal de Delaware dio luz verde a la operación tras años de litigio, pero señaló que debería haber constituido un comité independiente.
“Un acuerdo en el que un solo hombre dirija ambas partes suscitará duras preguntas sobre la gobernanza”, afirmó Josh Gilbert, analista jefe para la región APAC en eToro.
El argumento comercial, y no solo el proceso, también podría ser decisivo. Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote, señaló que, si a Tesla le conviene más explorar sinergias en materia de IA con otras empresas, el acuerdo “podría ser rechazado por los inversionista”.
Tesla tiene previsto publicar sus resultados del tercer trimestre tras el cierre de los mercados. Los analistas señalaron que también estaban atentos a cualquier revelación sobre las negociaciones de fusión en los documentos presentados ante las autoridades reguladoras, de cara a la junta general de accionistas de la empresa automovilística, prevista para el 3 de diciembre.


