La inflación en Estados Unidos mostró señales de moderación durante abril, sorprendiendo positivamente al mercado y ofreciendo un respiro a la Reserva Federal (Fed), en un contexto marcado por la reciente implementación de nuevos aranceles impulsados por el presidente Donald Trump.
Según el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE, por sus siglas en inglés), el indicador preferido por la Fed para monitorear la inflación, los precios subieron un 2.1% interanual en abril, por debajo del 2.3% registrado en marzo. La cifra también quedó por debajo del 2.2% previsto por los analistas encuestados por MarketWatch.
El dato, publicado este viernes por el Departamento de Comercio, refleja la evolución de los precios durante un mes clave, en el que comenzaron a aplicarse la mayoría de los nuevos aranceles impuestos por la administración Trump a productos importados, particularmente de China.
Economía de EE UU entre inflación y aranceles
La moderación en el crecimiento de precios se produce en un momento de creciente debate sobre el impacto de la política comercial proteccionista en la economía estadounidense. Aunque los aranceles suelen traducirse en mayores costos para los consumidores, al menos en el corto plazo el efecto inflacionario parece haber sido limitado.
El comportamiento del PCE es clave para las decisiones de política monetaria de la Fed, que mantiene su meta de inflación en torno al 2%. Un dato por debajo de lo esperado podría reforzar la postura cautelosa del banco central, que ha dejado sin cambios su tasa de interés en los últimos meses, a la espera de señales más claras sobre la evolución de la economía y los precios.
El informe también podría tener implicaciones políticas, en medio de un año electoral en el que la Casa Blanca defiende sus políticas comerciales como un mecanismo para proteger a los trabajadores y productores estadounidenses. La ausencia de un repunte inmediato en la inflación podría ser utilizada por la administración para argumentar que los aranceles no están afectando negativamente el bolsillo de los consumidores.
Sin embargo, algunos economistas advierten que el efecto de los aranceles podría sentirse con mayor fuerza en los próximos meses, a medida que las cadenas de suministro se ajustan y las empresas trasladan costos. Por ahora, el dato de abril brinda un respiro temporal tanto para los consumidores como para los responsables de la política económica.


