Singapur, 26 de agosto de 2025 (Reuters). — Los inversores globales reaccionaron con cautela tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que destituía de forma inmediata a Lisa Cook, gobernadora de la Reserva Federal (Fed). La medida reavivó la preocupación sobre la independencia del banco central, aunque el impacto inmediato en los mercados fue limitado.
El movimiento sorprendió a los operadores, pese a que Trump ya había señalado la semana pasada que Cook era uno de sus objetivos y ha mantenido una ofensiva constante contra el presidente de la Fed, Jerome Powell, presionando para lograr recortes de tasas de interés.
“Es otra grieta en el edificio de Estados Unidos y su investibilidad”, advirtió Kyle Rodda, analista de Capital.com en Melbourne, quien consideró que la decisión parece más orientada a instalar aliados políticos de Trump que a preservar la integridad de la Fed.
Cook ha cuestionado la autoridad legal del presidente para removerla de su cargo, lo que genera incertidumbre sobre la validez de la decisión, especialmente a tan solo dos semanas de la próxima reunión de política monetaria del banco central.
Reacción moderada de los mercados
A pesar del revuelo político, los mercados financieros mantuvieron la calma. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a corto plazo descendieron levemente, mientras que los de largo plazo subieron ante temores de inflación: el rendimiento del bono a 30 años aumentó 4,7 puntos básicos, hasta 4,936%.
En tanto, los futuros del S&P 500 cedieron apenas un 0,07%, y el índice del dólar retrocedió un 0,1% frente a una canasta de divisas.
“Es difícil vender a Estados Unidos por problemas de credibilidad institucional”, explicó Tohru Sasaki, estratega jefe de Fukuoka Financial Group en Tokio, quien destacó que las inversiones extranjeras derivadas de los acuerdos comerciales de Trump seguirán respaldando al dólar y a los activos estadounidenses.
Instituciones bajo presión
El episodio refuerza la tensión entre la Casa Blanca y la Fed, al tiempo que los mercados evalúan si la presión política podría traducirse en un giro más acelerado hacia la relajación monetaria. Para los analistas, la clave estará en observar si la decisión se materializa y cómo responde el propio banco central en su próxima reunión.


