La Asociación Mexicana de Bebidas (MexBeb) expresó su disposición a colaborar con las autoridades en la prevención del sobrepeso, la obesidad y las enfermedades no transmisibles (ENTs) en el país, pero manifestó su profunda preocupación por la iniciativa de reforma a la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que propone elevar la cuota a 3.08 pesos por litro en la enajenación de bebidas saborizadas.
De acuerdo con el organismo, el aumento representa un alza de 87% respecto a la tarifa vigente y plantea un nuevo gravamen para las bebidas con edulcorantes no calóricos. MexBeb advirtió que esta medida desincentivaría la innovación y la reformulación de productos sin azúcar, opciones que en los últimos años han sido promovidas a nivel global como alternativas seguras para reducir el consumo calórico.
La asociación cuestionó la eficacia de la iniciativa como política de salud. Argumentó que en México y otros países los impuestos a bebidas azucaradas no han demostrado reducir los índices de obesidad. Incluso, recordó que la ONU y sus agencias han señalado que no existe evidencia científica sólida que respalde estos impuestos como mecanismo efectivo para modificar patrones de consumo o mejorar la salud pública.
Asimismo, subrayó que el problema de la obesidad es multifactorial y que las bebidas saborizadas aportan menos del 5% de las calorías totales en la dieta de los mexicanos. Cifras del INEGI muestran que, pese a que el consumo de refrescos se ha mantenido estable en tres décadas, los niveles de sobrepeso y obesidad crecieron de forma significativa en el mismo periodo, lo que evidencia —según MexBeb— la falta de correlación directa.
Otro de los señalamientos fue el impacto económico y social que tendría la medida. La asociación calculó que el alza de impuestos provocaría un aumento de entre 10 y 15% en los precios al consumidor, afectando especialmente a los hogares de menores ingresos, que destinan proporcionalmente más recursos a la compra de estas bebidas. Consideró que se trata de un impuesto regresivo y que, además, encarecería la canasta básica, reduciría el poder adquisitivo y generaría efectos recesivos en la economía.
MexBeb estimó que en un plazo de cinco años se podrían perder alrededor de 150,000 empleos directos e indirectos, además de impactos en 1.2 millones de pequeños comercios, para los cuales las bebidas saborizadas representan cerca del 30% de sus ventas.
Finalmente, la asociación refrendó su interés en mantener un diálogo abierto con autoridades y legisladores para construir soluciones integrales, basadas en evidencia científica, que contribuyan de manera efectiva a mejorar la salud de la población.


