Los mercados financieros y, específicamente los accionarios, han reflejado mayor turbulencia a lo largo de noviembre, no se necesita ser un experto financiero para determinar que gran parte del nerviosismo viene dado por la Reserva Federal. El último anunció por parte del FOMC fue el 29 de octubre y fue justamente ese mismo día cuando el S&P 500 alcanzó el pico en alrededor de las 6,890 unidades, a partir de ese momento dicho índice llegó a perder hasta 5.4%.
En esa reunión se recortó la tasa de referencia en 25 puntos base, tal como lo esperaba el consenso del mercado, pero en la conferencia el presidente de la FED dijo que no estaba tan seguro de que en la reunión de diciembre se presentara otro recorte. Lo que comentó Powell no estuvo tan alejado del discurso de conferencias anteriores, en el sentido de que la institución esperará a la evolución de los datos económicos para tomar la decisión. Es evidente que el presidente de la FED no se aventuraría a confirmar el recorte de diciembre, pero los inversionistas interpretaron lo comentado en la conferencia de la peor manera.
A lo anterior hay que sumar el shutdown que paralizó varias actividades del gobierno de Estados Unidos destacando la publicación de datos económicos. Prácticamente durante todo noviembre los inversionistas participaron en los mercados sin la ayuda de la brújula que representan los datos económicos y es aquí, donde nos damos cuenta de la importancia de estos datos pues ayudan a actualizar las expectativas sobre los eventos futuros.
Finalmente, se debe mencionar la división en las opiniones de los miembros de la FED entre aquellos con una postura más restrictiva y los de una visión flexible. Estas divisiones son normales, pero lo que llama la atención es que las divisiones ya se ven reflejadas en las votaciones del FOMC, algo que no se veía desde hace décadas.
Todo lo anterior ha provocado que la probabilidad sobre la decisión de diciembre cambie constantemente, exactamente hace un mes (24 de octubre), la probabilidad de que se concretara un recorte de 25 puntos base era de 92%, pero la semana pasada dicha probabilidad llegó a caer hasta alrededor de 40%, actualmente la probabilidad de este escenario repunta al 80%. No es común observar que las probabilidades cambien de manera tan drástica, pero la incertidumbre generada en noviembre lo justifica.
La Reserva Federal seguirá siendo uno de los factores de riesgo a seguir en 2026 debido a que termina el mandato de Jerome Powell y la inflación seguirá presionando en las decisiones. Aun así, esperemos que siga apegándose a sus mandatos, al fin y al cabo ya lo decía Ben Bernanke: “Es verdad que la Reserva Federal enfrenta mucha presión política y es poco popular en diversos círculos”.


