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Cortesía CANCAR

Autotransporte de carga cierra 2025 sin crecimiento y enciende alertas

Ramos planteó la urgencia de una CANACAR más activa, con mayor capacidad de gestión y una agenda construida desde el propio sector.
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En un contexto de alta complejidad económica, el autotransporte de carga en México cerró 2025 con un crecimiento de 0%, una señal de estancamiento que refleja la debilidad del entorno productivo y que podría prolongarse si no se atiende con políticas adecuadas. Así lo advirtió Augusto Ramos, secretario general de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) y aspirante a la presidencia del organismo, al señalar que, aunque el sector logró sostenerse, no registró avances durante el año.

“Cerrar el año sin crecimiento no es un dato menor. No es una crisis, pero sí una alerta. El sector se sostuvo, pero no avanzó”, afirmó Ramos, quien subrayó que el desempeño del autotransporte es un reflejo directo del pulso real de la economía nacional. Las declaraciones se realizaron durante encuentros con transportistas y agremiados en giras por el Estado de México, Ciudad de México, Guanajuato, Tabasco, Monterrey y Allende, Nuevo León, donde informó que un exit pool ya le otorga ventaja en la contienda por la presidencia de CANACAR.

Ramos explicó que, si bien México logró evitar una recesión, el hecho de que la carga no haya crecido confirma un entorno de menor dinamismo económico. “Cuando la carga no crece, la economía tampoco lo hace. El autotransporte es el termómetro más claro del país”, sostuvo.

Uno de los factores que más ha incidido en esta situación es la incertidumbre generada por los aranceles, cuyos efectos ya se observan en el movimiento de mercancías, particularmente en el sector automotriz. Detalló que las plantas ensambladoras ampliaron sus paros de dos a cuatro semanas, lo que detiene no solo la producción de vehículos, sino toda la cadena asociada, desde el acero y las autopartes hasta la logística. Cada unidad, recordó, implica más de 3,000 componentes que dejan de trasladarse.

Ante este panorama, Ramos planteó la urgencia de una CANACAR más activa, con mayor capacidad de gestión y una agenda construida desde el propio sector, basada en tres ejes: seguridad, profesionalización e infraestructura. En seguridad, destacó la necesidad de reforzar la coordinación con los distintos niveles de gobierno para combatir el robo al autotransporte mediante el intercambio de información estratégica.

También alertó sobre la escasez de operadores, con un déficit superior a 50 mil conductores que mantiene cerca de 90,000 camiones fuera de operación. A ello se suma el rezago en trámites para licencias federales, que mantiene a cientos de operadores detenidos por falta de citas. Finalmente, señaló que el deterioro de carreteras, la saturación vial y el envejecimiento de la flota incrementan los costos y tiempos logísticos.

“Cerrar 2025 en cero obliga a tomar decisiones. El sector necesita una Cámara fuerte, cercana y con visión”, concluyó Ramos.