La combinación de educación financiera, despliegue de nuevas tecnologías desde las instituciones financieras y una colaboración estratégica entre los sectores público y privado se perfila como una de las principales respuestas frente al crecimiento del fraude en México, un delito que puede resultar devastador para las Pequeñas y medianas empresas (Pymes).
De acuerdo con datos sobre el fraude en México y análisis de organizaciones públicas y privadas internacionales —recopilados en el boletín número dos de Impulsa Pyme de Konfío—, hasta 45% de las empresas ha sufrido al menos un intento o la materialización de un fraude. Esta cifra refleja la magnitud de un problema que no solo va en aumento, sino que también se ha diversificado en sus modalidades.
El fraude ha llegado incluso a posicionarse como el delito más frecuente en 19 entidades federativas, superando a ilícitos tradicionalmente más visibles como el robo, el asalto en la vía pública o la extorsión. En este contexto, las víctimas han registrado pérdidas promedio superiores a siete mil pesos, un monto que para muchos negocios de menor tamaño puede representar un golpe significativo a su estabilidad financiera.
La preocupación es particularmente alta entre las Micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes). Más de 36% de estos negocios manifestaba inquietud por la posibilidad de sufrir un ciberataque que derivara en fraude financiero. Sin embargo, cerca de 70% no contaba con un responsable de ciberseguridad, lo que evidencia una brecha importante entre el riesgo percibido y la capacidad real de prevención.
Las perspectivas no son alentadoras si no se fortalecen las defensas. Se prevé que los estafadores recurran a técnicas cada vez más sofisticadas, apoyadas en avances como la Inteligencia Artificial (IA), el uso de deep fakes y la clonación de voz. Estas herramientas permiten fraudes más creíbles y difíciles de detectar, lo que eleva el nivel de exposición para las empresas.
Ante este escenario, también se espera que la industria financiera continúe innovando y desarrollando capacidades antifraude más potentes. El combate a este delito debe incluir acciones de prevención, persecución de los grupos delictivos organizados, protección a las personas afectadas y el impulso de asociaciones y esquemas de cooperación.
Desde la perspectiva de Konfío, la seguridad no es un elemento adicional, sino un pilar para el crecimiento de los negocios. El uso de herramientas de autenticación robusta y tecnología de vanguardia no solo protege el patrimonio de los empresarios mexicanos, sino que también les brinda la confianza necesaria para operar y escalar dentro de la economía digital.
Un ejemplo de ello son las tarjetas de crédito empresariales, que hoy incorporan diversas medidas de seguridad. En el caso de Konfío, su tarjeta corporativa ofrece visibilidad sobre los gastos de la empresa y permite asignar roles, lo que se traduce en control total de límites y monitoreo de movimientos, garantizando así una mayor seguridad operativa.


