cartera vencida
Crédito rupixen.com vía Unsplash

Ante máximos históricos de cartera vencida, llaman a profesionalizar la cobranza en México

Según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, el índice de cartera vencida ha aumentado en segmentos clave como créditos personales, tarjetas y financiamiento a Pymes, lo que presiona la liquidez.
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El incremento de la cartera vencida en México, que a principios de 2026 alcanzó niveles máximos históricos según el Banco de México, ha encendido alertas en el sistema financiero, particularmente en los créditos al consumo como tarjetas, préstamos personales y financiamientos vía nómina. Frente a este escenario, Alan Ramírez, presidente de la Asociación de Profesionales de Cobranza y Servicios Jurídicos (APCOB) y titular del Grupo Empresarial Coperva, subraya la necesidad de profesionalizar la cobranza para revertir el rezago reputacional y operativo que aún pesa sobre el sector.

De acuerdo con Ramírez, la actividad enfrenta el desafío de dejar atrás prácticas asociadas con acoso, intimidación y falta de transparencia, percepciones que —afirma— siguen presentes en la mente de muchos deudores. En su visión, cobrar con empatía y con apoyo de tecnología responsable representa hoy una ventaja competitiva y una vía para consolidar a la cobranza como un pilar de estabilidad financiera.

“El cobrador no es un agresor, sino un mediador. Las carteras vencidas no son solo números en un sistema, sino personas con historias, crisis, accidentes, decisiones equivocadas o simplemente falta de educación financiera”, sostuvo. Bajo esta premisa, cada nuevo agente pasa por un programa de incorporación que prioriza la comunicación empática, el conocimiento de la legislación vigente, el uso adecuado de herramientas tecnológicas y la resolución de conflictos.

El objetivo, explicó, ya no es simplemente presionar para obtener el pago, sino comprender las causas del incumplimiento y encontrar soluciones conjuntas. Este cambio de paradigma también impacta a las marcas que tercerizan estos servicios. “Subcontratar una firma de cobranza no es solo una decisión operativa, sino una apuesta de reputación, porque la forma en que se cobra refleja los valores de la marca que representa”, enfatizó.

La transformación del sector ocurre en un contexto de mayor inclusión financiera, crecimiento de los canales digitales y un marco regulatorio más exigente en materia de transparencia, ética y protección al consumidor. Según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, el índice de cartera vencida ha aumentado en segmentos clave como créditos personales, tarjetas y financiamiento a Pymes, lo que presiona la liquidez.

Ramírez advierte que el aumento de la morosidad compromete al sistema en su conjunto: limita el flujo de efectivo empresarial, erosiona la confianza de inversionistas en fintech, obliga a la banca a ajustar modelos de riesgo y encarece el crédito. Ante ello, sostiene que la industria tiene una oportunidad histórica para consolidarse como mecanismo de estabilidad financiera.