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Crédito Alexander Grey vía Unsplash

La Voz de los Mercados: La Fed redefine el rumbo del dólar

La Fed entre recortes en puerta, liderazgo en discusión y un mercado que ajusta antes que los datos.
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Durante años, el dólar fue el refugio automático en tiempos de incertidumbre. Crisis geopolíticas, desaceleraciones globales o episodios de volatilidad financiera fortalecían al billete verde casi por inercia. Sin embargo, el entorno actual es distinto.

Hoy el dólar pierde terreno frente a la mayoría de las divisas relevantes, incluso en un contexto global que todavía enfrenta riesgos estructurales. La pregunta no es si el dólar está débil. La pregunta es por qué el mercado ha dejado de premiarlo. La respuesta está en las expectativas.

Después del ciclo de alzas más agresivo en décadas, la Reserva Federal logró contener la inflación sin provocar una recesión profunda. Pero el debate cambió. El mercado ya no discute si las tasas subirán más, sino cuándo continuarán los recortes y qué tan rápido podrían materializarse.

Cuando el diferencial de tasas comienza a cerrarse, el dólar pierde parte de su atractivo estructural. Durante los últimos años, el rendimiento relativo de Estados Unidos fue un imán de capitales. Hoy ese diferencial empieza a comprimirse y los flujos comienzan a redistribuirse.

A este entorno se suma un componente político que el mercado no ignora. Las declaraciones recientes dentro del entorno de Donald Trump y la posibilidad de que Kevin Warsh asuma el liderazgo de la Reserva Federal han abierto un nuevo frente de especulación. Inicialmente, el mercado interpretó su perfil como una señal de continuidad ortodoxa. Sin embargo, conforme se han conocido mejores datos económicos, algunos analistas comienzan a evaluar si el próximo liderazgo podría acompañar un ciclo de recortes más acelerado.

Los datos recientes refuerzan esa narrativa. La inflación mensual se moderó a 0.2% desde el 0.3% previo, llevando la tasa anual a 2.4%. Al mismo tiempo, las nóminas no agrícolas sorprendieron al alza con 130 mil empleos, superando el estimado de 65 mil. Esta combinación —inflación moderándose sin un deterioro abrupto en el empleo— mantiene abierta la puerta a ajustes adicionales en la tasa durante los próximos meses, aunque el ritmo dependerá de la evolución del componente subyacente.

El mercado cambiario reaccionó rápidamente a este ajuste de expectativas. El euro volvió a posicionarse por encima de 1.1900 y la libra esterlina superó niveles de 1.3800, mientras que frente al peso mexicano el dólar perforó la zona de 17.11, mínimos no vistos desde mayo del año pasado. No se trata únicamente de movimientos técnicos. Es una revaluación del ciclo monetario estadounidense.

Para México, este escenario tiene implicaciones claras. Mientras el mercado descuenta recortes en Estados Unidos, el diferencial real aún resulta atractivo, lo que continúa favoreciendo al peso en el corto plazo. Sin embargo, la apreciación cambiaria no debe confundirse con fortaleza estructural; responde en gran medida a flujos globales.

La semana será corta en Estados Unidos por el feriado del Día del Presidente, pero el foco estará en las minutas de la última reunión de la Fed y en los datos de actividad como producción industrial y construcción de vivienda. El mercado buscará señales sobre el tono interno del comité: ¿consenso hacia recortes graduales o mayor cautela?

En el corto plazo, el rango en USDMXN podría mantenerse entre 17.00 y 17.30, con soportes relevantes en 16.85 —nivel observado el 30 de mayo de 2024— y resistencias en la zona de 17.55.