Como lo hemos venido señalando desde el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, el principal driver de los mercados ha dejado de ser únicamente los fundamentales económicos y ha pasado a ser el flujo de información —en muchos casos no oficial— proveniente directamente de las redes sociales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En este nuevo entorno, los movimientos del tipo de cambio, el petróleo y los activos de riesgo responden de forma inmediata a declaraciones, publicaciones y, en ocasiones, simples insinuaciones, generando episodios de volatilidad que difícilmente pueden anticiparse bajo modelos tradicionales.
Un claro ejemplo fue lo ocurrido la semana pasada. Inicialmente, se mencionó que ya existían conversaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto. Esta declaración fue bien recibida por los mercados: el precio del petróleo retrocedió y el dólar se debilitó frente a diversas divisas, incluido el peso mexicano, que alcanzó un mínimo de 17.68 el lunes.
Sin embargo, tras la desmentida por parte de Irán, el movimiento se revirtió rápidamente: el tipo de cambio regresó hacia niveles de 17.80 y el petróleo retomó su tendencia al alza. Adicionalmente, ha sido relevante observar que gran parte de las noticias “positivas” han sido comunicadas a través de redes sociales, más que en canales oficiales, mientras que los mensajes más recientes han tenido un tono más agresivo, incrementando la incertidumbre.
En este entorno, también destacó el comportamiento de la paridad USD/JPY, que alcanzó niveles cercanos a 160 yenes por dólar, su máximo desde abril de 1990, reflejando la presión global sobre las divisas frente al dólar en episodios de aversión al riesgo.
En el ámbito local, el Banco de México sorprendió al mercado con su decisión de política monetaria, al recortar la tasa de interés en 25 puntos base para ubicarla en 6.75%. La votación fue dividida (3 a favor y 2 en contra), evidenciando diferencias dentro de la Junta de Gobierno, particularmente por parte de Jonathan Heath y Galia Borja.
Con este ajuste, el diferencial de tasas entre México y la Reserva Federal se ubica por debajo de 300 puntos base por primera vez desde febrero de 2016. Este movimiento presionó al tipo de cambio, llevándolo a romper el promedio móvil de 200 días y a alcanzar niveles de 18.13, cerrando posteriormente por encima de 18.00.
Para esta semana, aunque será un periodo corto por los días festivos de Semana Santa, no se descarta un entorno de alta volatilidad. El conflicto en Medio Oriente sigue siendo el principal catalizador, pero también habrá información económica relevante.
En Estados Unidos, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, dará comentarios el lunes. Posteriormente, el martes se publicará la confianza del consumidor; el miércoles, el reporte de empleo privado ADP y el PMI manufacturero; y el viernes, el dato de nóminas no agrícolas junto con la tasa de desempleo, estimados en 51,000 y 4.4%, respectivamente.
Bajo este contexto, se espera que el tipo de cambio mantenga un soporte en 17.92, nivel donde se ubica el promedio móvil de 200 días, con un siguiente soporte en 17.70. Por la parte superior, los niveles a observar son 18.25 y posteriormente 18.52, donde converge el promedio móvil de 200 semanas.
Será clave mantenerse atentos a cualquier noticia relacionada con posibles acuerdos de paz o, por el contrario, a una escalada del conflicto, especialmente ante el riesgo de una eventual intervención terrestre por parte de Estados Unidos. En un mercado dominado por titulares y redes sociales, la velocidad de reacción seguirá siendo más importante que cualquier modelo tradicional de análisis.


