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Crédito Unsplash

El mercado accionario mexicano cada vez se hace más pequeño

México destaca por tener uno de los ratios más bajos, superado incluso por países latinoamericanos con quienes pudiéramos compararnos.
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GICSA anunció su intención de llevar a cabo una oferta pública de adquisición hasta por la totalidad de sus acciones en circulación. La emisora se une a un amplio grupo de empresas que tomaron la decisión de deslistar sus acciones de bolsa, proceso que comenzó a ser más evidente a partir de 2019. El desliste de acciones es un proceso normal en cualquier plaza bursátil, pero el problema en México es que no se genera una sustitución con nuevas colocaciones; en 2009 se tenían 131 emisoras listadas y para 2019 se alcanzaba 140 emisoras. Actualmente el mercado local contabiliza 129 acciones listadas.

EL mercado accionario mexicano siempre se ha destacado por ser pequeño en comparación del tamaño de la economía; en 2010 la relación Valor de capitalización/PIB era de 36%, para 2019 era de 32% y actualmente es de 30%, incluso en febrero de 2025 era de apenas 26%. México destaca por tener uno de los ratios más bajos, superado incluso por países latinoamericanos con quienes pudiéramos compararnos; es el caso de Perú donde el valor de capitalización/PIB es de 39%, Colombia 42%, Brasil 49% y Chile 85%.

Un indicador interesante de analizar es el valor de capitalización del mercado accionario mexicano; en 2010 era de 356,689 millones de dólares, en 2019 de 398,516 mdd. y para febrero de 2025 era de 425,092 mdd.; en un periodo de 15 años apenas creció 19.2%; a partir de 2025 se presentó un repunte en el valor de capitalización por lo que para febrero de 2026 alcanza 637,856 mdd., un crecimiento de 78.8% si se compara con respecto a 2010; pero este crecimiento viene dado por la apreciación del precio de las acciones y no por nuevas colocaciones.

La variación es poco relevante si se compara con los crecimientos en el valor de capitalización de otros países: EUA crece 360% de 2010 a 2026, Japón +168%, China +476%. Hay un aspecto interesante en este sentido ya que otros países de América Latina han tenido crecimientos marginales en el valor de capitalización en comparación de algunos países desarrollados y sobre todo de países asiáticos, lo que pudiera ser indicativo de un problema estructural en los principales sectores de estas economías.

Los factores que explican el desliste de emisoras es diverso y se puede considerar desde la perspectiva de la demanda y de la oferta. Las propias empresas se sienten renuentes a listar acciones e incluso prefieren deslitar por:

  1. Altos costos en los procesos de listado y de mantenimiento.
  2. Renuencia a la emisión de información constante ante el gran público inversionista.
  3. Administración tradicional de las empresas, incluso todavía con enfoques familiares.
  4. Se prefieren canales tradicionales de financiamiento.

Por el lado de la demanda se percibe poco apetito por parte de los inversionistas debido a que:

  1. Las empresas mexicanas solo se encuentran en sectores tradicionales (esto provoca que se busquen otras regiones en que se encuentre sectores novedosos o disruptivos).
  2. Afectación a inversionistas retail por decisiones corporativas que solo benefician a los accionistas mayoritarios.
  3. Poca cultura financiera enfocada a la inversión. Se pueden numerar muchos factores más que inciden en que México tenga un mercado accionario tan pequeño, pero los factores mencionados ayudan a explicar por qué no hay apetito por las acciones mexicanas.

Todo lo anterior provoca que los volúmenes operados sobre acciones mexicanas sea sumamente bajo, tomando en cuenta el índice de negociabilidad (bursatilidad) se tienen únicamente 15 emisoras que se pudiera considerar de alta bursatilidad y aquí viene uno de los principales problemas: varias emisoras mexicanas presentan un alto riesgo de liquidez, los inversionistas se pueden tardar varios días en liquidar una exposición importante en el mercado, lo que se traduce a veces en tener que vender a precios bajos.

Muchas de las emisoras que se han deslistado en los últimos años han señalado que el mercado no refleja los fundamentales de las empresas y se debe justamente a que los inversionistas no se sienten atraídos a un mercado con poca profundidad. Se genera un círculo vicioso en el que el mercado accionario mexicano ha estado atrapado por décadas.       

Se hubiese esperado que la reforma a la ley del mercado de valores enfocada en las emisiones simplificadas pudiera atraer a nuevas emisiones, pero hasta el momento se sigue escuchando el discurso de que hay varias emisoras interesadas, casi casi formadas para llevar a cabo su emisión, la realidad es que el mercado accionario mexicano mantiene una sequía importante en cuanto a las emisiones y cada vez se va haciendo más pequeño. No se ve que en el corto plazo la dinámica pueda cambiar.