El próximo jueves 7 de mayo tendrá lugar el anuncio de política monetaria por parte de Banco de México (Banxico) y nuevamente surge el debate sobre lo qué debería hacer la institución. Hay que recordar que la última decisión generó polémica porque Banxico decidió recortar la tasa de referencia, a pesar de la aceleración de la inflación en lo que va de 2026.
Al parecer los analistas han entendido que a la junta de gobierno le interesa más mantener la trayectoria planificada, que endurecer la postura monetaria. Esto lo podemos confirmar con la última encuesta de Citi publicada el lunes 4 de mayo en la que 32 de los 35 encuestados esperan un recorte de 25 puntos base en esta reunión de mayo para ubicar la tasa en 6.50%.
Los analistas ya no se aventuraron a apostar en contra del ciclo de recortes y es que la última minuta de Banxico es muy clara: “Hacía delante, la junta valorará la pertinencia y el momento de realizar un recorte adicional a la tasa de referencia”. Parecería que a Banxico le urge llegar lo más pronto posible al 6.5% en donde terminaría el reciente ciclo de recortes, tal vez para ubicarse en la parte central del rango de neutralidad.
Hay que recordar que el propio Banxico ha establecido un rango entre 1.8% y 3.6% sobre la inflación para alcanzar ese nivel de neutralidad (donde la tasa de referencia no se considera restrictiva). El último dato de inflación general fue de 4.53%, por lo que la tasa neutral se ubicaría en un punto medio de 7.23%; es decir, que la tasa de referencia actual ya se ubicaría en la parte baja del rango de neutralidad.
Si es cierto que la tasa neutral se debe considerar respecto a las expectativas inflacionarias, veamos: en la misma encuesta de Citi se tiene un estimado de inflación para este 2026 en 4.36% por lo que el punto medio de neutralidad estaría en 7.06%; incluso aquí se estaría en la parte baja del rango.
El estimado de largo plazo (promedio de la inflación estimada de 2028 a 2032) es de 3.76% por lo que el punto medio de neutralidad se ubicaría en 6.46%; este último dato es el que justificaría el que Banxico decida recortar la tasa de referencia. Pero nuevamente surge la pregunta, ¿por qué la urgencia de llegar a ese nivel de neutralidad?
En diversas ocasiones se ha mencionado que las expectativas inflacionarias de largo plazo se mantienen ancladas, pero en los últimos meses ha repuntado. En la encuesta de Banxico al sector privado se aprecia claramente un repunte en las gráficas de expectativas inflacionarias tanto de uno a cuatro años, como de cinco a ocho años; dicho incremento es más visible en las expectativas de la inflación subyacente. Ambas estimaciones se ubican más cercanas del 4.0% que del 3.0% y el riesgo principal es que estas expectativas se deterioren más porque enviaría la señal de que el mercado esta perdiendo la confianza en el banco central.
Miembros de la junta y en especial la presidenta de Banxico han mencionado que el repunte actual de la inflación se debe a choques de oferta, cosa que es cierta, pero que no debería ser razón suficiente para que Banxico voltee la mirada.
Después de la pandemia y debido a las disrupciones en las cadenas de suministro se presentaron choques inflacionarios a nivel global, en este caso el impacto también venía del lado de la oferta, pero aun así se endureció la política monetaria para anclar las expectativas inflacionarias, por qué no hacerlo en la actualidad; es más ni siquiera se esta pidiendo un aumento en la tasa de referencia, simplemente se pide que Banxico sea paciente hasta que la inflación retome una dirección de desaceleración para que los agentes económicos sigan confiando en las decisiones que toma la junta de gobierno.
Por lo menos Banxico logró alinear las expectativas del consenso de analistas en cuanto a la decisión que tomará el próximo jueves, aquí no importa tanto lo que debería hacer la institución sino lo que hará la institución.


