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Foto: Adobe Stock.

La narrativa cambia con la inteligencia artificial

Solo el tiempo dirá si las fuertes inversiones en inteligencia artificial se convierten en rentabilidad para las empresas y los inversionistas, o simplemente se está alimentando la siguiente burbuja financiera.   
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Actualmente nos encontramos en una época de euforia generada por la inteligencia artificial, ya desde hace algunas décadas se hablaba de los beneficios que pudiera traer esta tecnología, pero podemos plantear que la euforia surge con el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022; es decir, la incorporación generalizada en los hogares y en tareas cotidianas de la vida es relativamente nueva. Posteriormente se lanzaron de manera masiva otras plataformas de inteligencia artificial como Gemini, DeepSeek, entre otros y se ha generado una carrera por el desarrollo de mejores herramientas.

Toda esta evolución se ha reflejado en el mercado de valores y es que en los últimos tres años las emisoras relacionadas con el desarrollo de la inteligencia artificial son las principales ganadoras; por ejemplo de inicios de 2023 hasta junio de 2026 el índice de semiconductores SOX acumula una ganancia de 465%, es claro que este sector ha sido de los principales ganadores debido a que toda la tecnología requiere de estos componentes para funcionar y las propias empresas han enfocado sus esfuerzos en desarrollar chips cada vez más potentes.

Las acciones de Nvidia son el ejemplo más claro y es que en el periodo mencionado han ganado 1,600%, una empresa que anteriormente se dedicaba principalmente al desarrollo de chips enfocados a videojuegos ha tornado el negocio a la inteligencia artificial. Así podríamos mencionar el buen desempeño de diversas emisoras del sector de semiconductores que han sido totalmente exitosos en los últimos años.

Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas y es que desde finales del año pasado surgió la narrativa de que las empresas que manejan grandes centros de datos llamadas hyperscalers estaban aumentando sus inversiones de manera acelerada, justamente para ganar participación de mercado en esta carrera de la inteligencia artificial. Uno de los casos más claros es Google que aumentó su estimación de gasto de capital en alrededor de 200,000 millones de dólares en este 2026, las inversiones han dado resultados ya que los ingresos de la empresa sobrepasaron los 100,000 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, mientras que la ganancia por acción se disparó 294% anual.

Un reporte trimestral extraordinario; pero la acción cayó 7.14% un día después del reporte debido a que los inversionistas ven algunas variables financieras que no son del todo positiva; la deuda aumenta y es que la empresa ha llevado a cabo emisiones masivas por más de 30,000 millones de dólares emitiendo bonos incluso a 100 años. Otra señal de alerta es que el flujo de caja libre fue negativo en 5,900 millones de dólares, es la primera vez desde que Google se listó en bolsa que se tiene un saldo negativo en dicha variable. En pocas palabras, Google está materializando las fuertes inversiones en inteligencia artificial presentando crecimientos acelerados en ingresos y utilidades, pero los inversionistas dudan respecto a que el ritmo de crecimiento se pueda mantener en el futuro, además que la posición financiera de la empresa ya no sería del todo sólida. Las acciones de Google fueron de las principales ganadoras el año pasado, pero en este 2026 enfrentan presión y desde los máximos registrados en mayo, se han ajustado 20%. 

Algo parecido ha sucedido con Microsoft, Amazon y Nvidia, las cuales siguen anunciando inversiones y acuerdos con otras empresas, todo enfocado al desarrollo de inteligencia artificial, pero actualmente el mercado toma dichos anuncios de manera negativa. Nvidia anunció mayor inversión con OpenAI y eso provocó que ayer cayera 5.0%. Esta emisora que se consideraba la joya de la corona ha perdido el primer lugar como la empresa de mayor valor de capitalización del mercado para dejárselo a Apple.        

Dejando todo el ruido de mercado de lado, la realidad es que las inversiones y las colaboraciones cruzadas han dado buenos resultados, lo que se refleja en un crecimiento acelerado de las ganancias; estos movimientos son relativamente normales en épocas de desarrollo de nuevas tecnologías, pues los inversionistas luchan con fuertes apreciaciones, valuaciones altas y el aumento de la competencia. Todo esto alimenta un entorno de volatilidad por las narrativas que se comienzan a generar. 

Solo el tiempo dirá si las fuertes inversiones se convierten en rentabilidad para las empresas y los inversionistas, o simplemente se está alimentando la siguiente burbuja financiera.